domingo, 29 de marzo de 2009

Relato encadenado MFS: Tercera Parte

Esta es la tercera parte del relato encadenado que sigue organizando Marmotfish Studio.

Evidentemente es recomendable leer primero la Parte Uno y la Parte Dos.

Esta tercera parte incluye los fragmentos del undécimo al decimoquinto, y sus autores son, en este orden: Salva, la Organización, Gilen, León Pérez y yo.

Para quien sea lo bastante vago como para no querer leérse las dos partes anteriores, o se las haya leido pero hace tanto que ya no se acuerda de qué narices va, puedo resumirles de qué ha resultado ir la historia:

El protagonista, de nombre Ezequiel, es un agente secreto al estilo de James Bond pero con la peculiaridad de que puede invocar criaturas como si se tratase del protagonista de Full Metal Alchemist y, que sepamos, le suelen asignar misiones que tienen que ver con primigenios a lo Lovecraft y otros seres sobrenaturales. Ahora mismo, después de unas vacaciones con abrupto final, está en el Vaticano, esperando los detalles de su misteriosa misión principal, el Caso Orquídea...

Me gustaría hacer hincapié en que cualquier persona puede participar en la continuación de este relato. Incluído . Sí, tú, el que estás leyendo ahora esto. Sal de las sombras, date a conocer. O participa de forma anónima, da lo mismo. Sólamente tienes que enviar un e-mail a la dirección que aparece al final de este otro artículo para pedir la vez.

Más información sobre esta constructiva, interesante y lúdica actividad.



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Algo salió mal durante la reentrada en la atmósfera terrestre. Quería gritar pero una súbita sensación de calor arrasó mi esófago. La cabina estaba en llamas y en menos de un instante me había desintegrado junto a la nave.

Desperté en mi habitación. Tardé un segundo en darme cuenta de que había sido un sueño. Pero con mi experiencia cualquier fragmento de información, real u onírico, merecía ser tenido en cuenta así que abrí mi diario y lo transcribí tal y como me acordaba.

Estaba a salvo, en el Vaticano. Leí el periódico de la mañana: “(...) ataque terrorista en Madrid vuela por los aires un hotel y provoca 300 muertos e incontables heridos. Al parecer los terroristas usaron también un fuerte alucinógeno ya que los testigos afirman haber visto...”

Hay que reconocer que la Agencia tiene imaginación. La Agencia se dedica al estudio, control y contención de asuntos paranormales. Es antigua como el mundo e involucra personas de casi cualquier parte del globo. Sus agentes somos, de alguna manera, especiales. A mi se me da bien la invocación, a otros, la brujería, la alta magia, la alquimia judía... Una reunión social nuestra recuerda a la “Parada de los Monstruos”.

Por otro lado, aquel monstruo-hotel era un arma, un minor primigenĭus a órdenes de algún brujo, probablemente, aquella figura en la azotea. No sé por qué intentaba matarme, pero los agentes como nosotros estamos acostumbrados a que gentes que no conocemos traten de borrarnos de la faz de este mundo.

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Le encontré sentado en un banco en la Plaza de San Pedro, dándole de comer a las palomas. No le reconocí, pero al no haber ni una paloma cerca deduje que debía de ser un agente de incógnito.

- El Perro de Roque no tiene rabo – le dije. Él me miró con cara de póker.

Justo entonces, una joven me cogió del brazo y se me llevó a rastras.

- ¿No para nunca de hacer el payaso, Bermejo?

Ah, vale, mi contacto era esta chica.

- Espero haya tenido un buen viaje y se encuentre descansado – dijo – porque le necesitamos despierto y alerta.

Decidí que mejor no le decía a mi acompañante que me dolía todo el cuerpo y que de no ser por los seis capuchinos que me acababa de tomar, no podría ni abrir los ojos.

- Hemos detectado una serie de brechas dimensionales no muy lejos de aquí – prosiguió mi contacto – Parece ser que en la Compañía estaban desarrollando un teletransportador, y uno de los experimentos ha… explotado.

Asentí, aún sin saber qué pintaba yo en todo aquello.

- De las grietas han surgido unos… “seres”, que están destrozando las instalaciones. Hemos sellado el complejo, pero antes de volarlo por los aires – procedimiento clásico de la organización cuando algo se les va de madre – queremos estudiar la naturaleza de esas grietas… y a ser posible hacernos con uno de esos seres.

- Y han pensado en mí para hacerles el trabajo sucio, ¿me equivoco? – respondí sonriendo.

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Pero tampoco me extrañaba… de un tiempo a esta parte me había convertido en el marginado del C.E.R.D.O., pues mis practicas a veces les chirriaban, aunque a mi también me jodían las suyas y nadie me había preguntado…

Aun así su existencia era útil. El mundo se había vuelto una locura desde la apertura de las puertas de Ávalon en la antigüedad, y el caos que se desencadenó solo pudo ser detenido con la formación de organizaciones como la nuestra que resolvían la situación y luego maquillaban la verdad lo mejor posible. Por desgracia eso nos causa muchos problemas con el orden establecido…

Ya había tenido bastante en mi vida como para tener que aguantar la infatigable persecución de aquel oficial de la Interpol, pero supongo que uno no puede elegir esas cosas. Como ya me dijo una vez Zlavak, el mentor que me impuso la agencia hasta que aprendí a controlar mis poderes, “El mundo es una mierda, y aguantar la respiración no lo va a hacer mejor, así que enfréntate al problema!”

Y a ello iba. Sospechaba que este nuevo caso era otro de tantos intentos humanos de crear un portal de vuelta a Avalon, pues aun hay quien quiere saber qué más hay allí (Ya sabéis, a las empresas de cosméticos les encantaría dar con la fuente de la eterna juventud…). Y así, en un cutre Renault R7E (“El coche eléctrico del siglo XXI al precio del siglo XX”, ¡Ja!) veía los kilómetros reducirse hasta mi destino… 57… 56… 55…

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3… 2… 1… La instalación permanecía en calma. En la garita de control de la entrada permanecían ajenos al infierno que contenía la instalación que protegían. Era lo habitual. Para mantener el secreto, todo lo que está dentro de la instalación queda sellado, sin posibilidad de salir al exterior, sea monstruo interdimensional, científico o la chica de los cafés. Ya se sabe, la Compañía ofrece buen sueldo pero muchas posibilidades de ser borrado del mapa.

Esto causaba un curioso efecto. El equipo de guardia exterior de estos centros, en caso de accidente, como tienen un trato casi nulo con el interior y la Compañía no quiere que de la instalación salga, ni siquiera, un SMS, asumen que no ocurre nada malo, por lo que se quedan en su linda garita como si no pasara nada hasta que se soluciona o se borra el problema. Vamos, un mero papel decorativo.

Me disponía a pasar el control tranquilamente gracias a alguna de las identificaciones falsas de las que disponía, cuando la última mirada que pensaba encontrarme en este mundo de nuevo se cruzo delante de mis ojos.

- ¿Ezequiel?

Habían pasado muchos años, pero, sin embargo… Era ella… La pequeña Sara se había convertido en toda una mujer. Le entregue mi identificación sin pestañear.

- Pero si aquí pone que te llamas José.

Como se dice en el la jerga más especializada, acababa de meter la pata hasta el fondo.

- Esto…

De repente, una gran explosión reventó la entrada del edificio.

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¡BOUUUUM!

Aún estaba digiriendo la extraña e inesperada escena que estaba viviendo con mi reencontrada amiga, así que a pesar de mi experiencia la detonación me hizo pegar un brinco.

Mientras veía el humo saliendo de lo que antes era la compuerta, mi mente, desorientada, se puso a divagar.

Me pregunté por qué narices tenía que utilizar documentación falsa para entrar a uno de los complejos de la propia Agencia para la que trabajaba y cómo narices había acabado mi amiga de la infancia trabajando de peón en una garita circundante al lugar donde se había desarrollado el desastroso caso Orquídea. También me dije inocentemente que la Agencia ya no tendría que preocuparse por volar el lugar por los aires.

Y entonces me di cuenta de que no habría tanta suerte; la explosión, proveniente de dentro, habría volado la entrada del complejo, pero las grietas dimensionales accidentalmente formadas -y las criaturas de pesadilla que salían de ellas- aún seguirían en el interior, y ahora mi misión se había extendido, de infiltrarme y capturar uno de esos seres de otra dimensión, a además volver a sellar el complejo para impedir que bichos tales se escaparan y dominaran la Tierra. Y tenía que hacerlo rápido, tal y como sugerían esos tentáculos y garras que ya se asomaban por el lugar donde antes estaba la entrada.

-Sara, ¡márchate!

Pero ella había salido de su garita con un lanzacohetes enorme al hombro. Eso me dejó aún más confundido.


Continuará...

jueves, 26 de marzo de 2009

Esto me suena...

Un fan de mi cómic llamado Dani, que además es amigo mío, me envía por e-mail este fotomontaje comparativo que me deja bastante preocupado.

¡Dios santo! ¡Hay alguien que me está plagiando viñetas de El Cielo de los Espermatozoides! Esto no va a quedar así; pienso averiguar quién ha hecho esto (seguro que es un Don Nadie) y le va a caer tal denuncia por violación de derechos de autor que va a desear estar muerto.

lunes, 23 de marzo de 2009

Reseñas de webcómic: Dragon Mail

Dragon Mail

“Entregamos su mensaje en menos de 24 episodios”.



Así empieza Dragon Mail. Tal vez os interese saber que eso de ahí es un elfo mensajero, que se dedica a entregar cartas a diestro y siniestro a lo largo y ancho del mundo de fantasía en el que vive. O tal vez no os interesa saberlo, vista la esperanza de vida que puede llegar a tener nuestro personaje en la situación en la que está. Pero si no se salva, ¿cómo entregará ese urgente mensaje que tiene para el rey de Rimbombantia? ¿Y a quién enseñará Boltrin, el legendario guerrero enano, a ser un “gran héroe” mientras se ríe al son de “Ja, ja”?

No perderá nada si hace clic en el hipervínculo que le lleva a la tira siguiente:


Y luego lea la siguiente, y la que va a continuación de esa, y la otra. ¡Sumérjase en una épica absorbente ambientada en un mundo en el que todo es posible! La comedia más hilarante se da de la mano con una historia que resulta ser seria y estár muy bien construida, con unos personajes de los que te enamorarás. Elfos, enanos, golems mecánicos, ángeles vengativos, atractivas y destructivas brujas …



No sé si han notado que no estoy siendo muy objetivo, pero es difícil para mí hablar de Dragon Mail de forma subjetiva, puesto que fue el primer webcómic que leí jamás, el que me dio la bienvenida a este mundillo. Un día que los cómics impresos de mi casa escaseaban, busqué en Google para ver qué podía encontrarme, con el ansia del lector que quiere más… y más… Y así descubrí los cómic gratis en internet.

Dragon Mail es, probablemente, el webcómic a quien más cariño le tiene su prolífico autor, Fadri, que es ahora el administrador de la comunidad de webcómics en español más grande e importante del mundo, y que tiene en su haber ya cinco webcómics más, a saber: Take Over The World, Nymphs, Víxel y Póxel, CnETR y Un millón de monos frente a máquinas de escribir.

Curiosamente, parece ser que Un millón de monos frente a máquinas de escribir (Un millón de monos para los nuevos amigos y 1MM para los colegas de toda la vida), que es mucho más reciente que Dragon Mail, es más popular en los últimos tiempos. Según el autor, recibe más visitas. Esto puede ser de esta forma porque 1MM consiste en chistes cortos y sin relación entre sí, y aparentemente los lectores prefieren eso a las historias largas, al menos cuando se habla de Internet. También es esto así porque 1MM actualiza regularmente, no como Dragon Mail, en donde el autor prefiere tener una tira bien hecha, con mimo y cariño, a una tira entregada con prisas, como puede ser a veces en el caso del otro cómic.

Si queréis echaros unas risas, acercaos a 1MM, que tampoco tiene desperdicio. Y si queréis echaros unas risas pero además integradas en una historia con sustancia y fundamento, id a leer las más de 250 tiras que lleva publicadas Dragon Mail. Mejor aún, encontrad tiempo para leer ambas obras, y también el resto de sus cómics; os lo vais a pasar teta.

Lo mejor: Los giros argumentales, la mejora constante del dibujo.
Lo peor: La falta de periodicidad, aunque si me quejo de esto seré un hipócrita. :D


Desde Marzo de 2005.
Un webcómic de Fadri.
Con más de 250 tiras en sus archivos.
http://dragonmail.fadri.org/

Reseña por cortesía de FJ García.

miércoles, 18 de marzo de 2009

FJ LEVEL UP!!!





FJ LEVEL UP!!!

Es muy fácil encontrar dibujos mejores que estos en cualquier parte, pero si los comparamos con lo que suelo hacer, ¿a que molan mucho? XD

El truco está en los pliegues de la ropa :P ¡Estoy a prendiendo cosas nuevas!

Eso sí, advierto que, aunque haya subido de nivel -o eso considero :P-, no seré capaz de evitar dibujar como lo hacía en el nivel anterior la mayoría de las veces XD

jueves, 12 de marzo de 2009

El autobús de las emociones de FJ

El autobús de las emociones de FJ

Otra visión unilateral de las CROMEL de Valencia.


Desde luego, no soy un tipo muy previsor. Sabía la fecha en la cual tendrían lugar las CROMEL de Valencia de 2009, y sabía que tenía que avisar de que iba, si no quería pasar la noche durmiendo a la intemperie, o vagando por las silenciosas y oscuras calles de L’eliana esperando el amanecer. Pero lo fui dejando, diciéndome siempre: Avisaré mañana… avisaré mañana… avisaré mañana… Y así, me encontré de pronto con que quedaban seis días para el salón y aún no había mirado siquiera los horarios de los autobuses para Valencia. Suerte que Defriki y Sara son dos personas inimitablemente geniales y pese a todo me dejaron entrar en el grupo de ciento y la madre que se quedaban a pasar la noche en casa de la última.

No tuve la oportunidad de hablar mucho con Sara (por no decir que la única conversación que mantuvimos consistió en “Hola, soy Sara” “Y yo FJ, encantado” “Muack, muack”) pero le estoy eternamente agradecido por dejarme entrar en su casa.


El sábado por la mañana estaba dirigiéndome en autobús hacia Valencia. Saqué un cuaderno y me puse a rememorar anteriores salones a los que había asistido WEE.

Las dos páginas que rellené estaban pensadas para ser el comienzo de mi diario de las CROMEL, pero más tarde no tuve ocasión o fuerzas para volver a sacarlo, así que el resto de la crónica la he tenido que escribir de memorieta.

Voy a transcribir el contenido de esas páginas:


“Barcelona en 2007. Mucha gente dice que Zaragoza estuvo mejor. TUVIMOS un Stand, y además era el doble de grande que la mayoría alrededor, y estábamos mejor preparados. Por mi parte vendí mis fanzines, aunque eso a mucha gente, o, bueno, a algunos, no les pareció del todo bien. (Esto me recuerda que debo retomar la publicación en papel y prepararla mejor. ¿Cómo dijo Kat? Ah sí, Quark Express y Publidisa).

Pero Barcelona fue algo muy especial. También metí la pata en el sentido de que casi consigo que nos quedemos en tierra Gordi, Willy y yo (ahí debió de empezar a gestarse el odio que Willy dice profesarme) XD pero realmente fue especial.

Tres años llevaba existiendo la comunidad, desde que la genial Zirta la fundó –y yo llevaba sólo un año en ella- y sin embargo no había habido ninguna reunión masiva antes. La ocasión fue tal que dos mexicanos (Illya y la propia Zirta) se acercaron a la Península, y la Primera Cena WEE (que en realidad fue la segunda) fue una explosión de felicidad. ¿Nos tuvieron que echar o ese es sólo un recuerdo magnificado que tengo yo?

Llegamos el primer día Gordi, Willy y yo, y nos encontramos con Toni, que era el primero que había llegado al… ¿Era un hotel? ¿Era un hostal? No era un albergue, ¿un motel? XD. No recuerdo eso. Recuerdo que el siguiente al que esperábamos era Nokson, y que salimos por la ciudad y nos perdimos, y que Gordi hizo un dibujo al respecto.

También que, gracias a unas llamadas telefónicas de los que aún estaban por llegar, nos enteramos de que había que ir a recoger unos WEEZINES de la imprenta, y fuimos hacia allá, y tuvimos el honor, los cuatro, de ser los primeros en ver las cajas en las que estaban contenidas las primeras ediciones del Weezine #1, y los cuatro las llevamos calle abajo haciéndonos fotos, y las trajimos al… lugar donde dormiríamos. No abrimos las cajas, nos quedamos observándolas.

Y llegó la siguiente tanda de gente, apareció Nokson, conocimos al autor de ¡Eh, tío!, al de Dragon Mail, al ilustre creador de Elfangor y sus paridas… :P

Me parece que estoy dormido, continuaré escribiendo más tarde.”



Después de escribir eso, efectivamente, caí dormido (la última vez que dormiría hasta estar en el otro autobús de vuelta al día siguiente) pero no continué escribiendo más tarde.

Cuando desperté, nos pusieron la película de Oliver Twist de Roman Polanski, que estuvo muy bien. Aunque la parte del clímax no pudimos disfrutarla mucho: Mientras que en la pantalla el villano cogía a Oliver como rehén y lo paseaba de tejado en tejado huyendo de la turba que quería lincharle, en la vida real un deportivo rojo cuyo conductor parecía un “colega” del de nuestro autobús se puso a colársenos y a entrecruzarse con nosotros, como queriendo que le pasáramos por encima o que diéramos un volantazo mal afortunado.

Al fin todo acabó bien y me apeé en la Estación Central de Autobuses de Valencia. Saqué mi cuaderno y lo abrí por una de las páginas finales. Allí estaba el legendario mapa, con indicaciones escritas por el ilustre autor de Chocofrikis y transcritas al papel por un servidor.



El mapa no hacía mucho más que conducirme desde la salida de la Estación hasta la parada de metro más cercana en línea recta, pero siempre hace ilusión ir en busca de un tesoro.

Averigüé qué billete había que coger. Compré uno de ida y vuelta. (Poco sospechaba yo que la fracción correspondiente a la vuelta era dinero tirado, pero la otra opción que escogí en lugar de utilizar el billete ya comprado mereció la pena.)

Me apeé en L’eliana. Cada vez estaba más cerca de mi destino. No podía contener la emoción que me embargaba. Esta vez no tenía un mapa para llegar desde la estación de metro hasta el salón (sabe la suerte que me habría sido muy útil), pero afortunadamente no era el único friki que bajaba en mi parada y se dirigía al mismo lugar. Así que seguí mal disimuladamente a las pequeñas multitudes que estaban a punto de alcanzar la meta de su peregrinaje, y me conseguí plantar en las CROMEL.

Asomé la cabeza tímidamente por la entrada de esa especie de salón de actos y busqué con la mirada el STAND. No estaba en el mismo sitio que antes, pero no tardé en girarme hacia la izquierda y ver algunas caras conocidas.

Me parece que poca gente sabía que finalmente me iba a dejar caer por allí. Allí está otra vez mi falta de previsión a la hora de avisar de que iba o preparar el viaje. “No traigas maleta”, había dicho Defriki, para que cupiésemos todos nosotros y nuestros equipajes en casa de Sara esa noche; no iba a cundir el pánico, sólo me había traído la discreta bandolera que me llevo diariamente a la escuela y al trabajo.

Bueno, el caso es que ahí estaba todo el mundo, y aunque yo era el último –o prácticamente el último- en llegar al lugar, aún quedaban abrazos y besos por parte de todos, incluso de los que no conocía, como Rafagast o Padomón. Y saludé a Fadri, a Gordi, a April y Anamarek, al pequeño Toni, y a los groupies de WEE que conocimos en las CROMEL anteriores y que no habíamos vuelto a ver desde entonces: Eefrit Lombarda y, por supuesto, las hermanas gemelas Marta (Yerca) y Julia. (Mira tú por donde, yo no sabía, o no recordaba, que Yerca tenía una hermana gemela). Iván, Zelgadis, el erudito Wargo (sin mi villana favorita al lado, ¡porras!) Pedro Kat, Nacho (al que luego le hizo mucha ilusión ver el mapa), y Koopa.


Pronto algunos de nosotros nos teletransportamos a comer, ante la alternativa de devorar a nuestros compañeros de STAND a causa de la voraz hambre. Se decidió que almorzaríamos Kebab, y de camino al Turco conversábamos recodando tiempos pasados, presentes y futuros. Nos detuvimos ante una bocadillería, ya que algunos sibaritas como lo eran Fadri, Zel y Padomón no gustaban de comer carne turca. Eventualmente, alguien llegó con la información de que no había turco alguno, de que estaba cerrado y de que quien quisiera kebab tendría que filetearse y servirse a sí mismo los gatos que deambulaban por esas calles. Así que la breve parada en la bocadillería terminó siendo el prolongado alto que se hizo para comer. Algunos se fueron a almorzar al Eroski, no obstante.


Al volver al salón, le dije a un tipo Delirante que le dibujaría lo que me pidiera. El tipo se quedó con cara de póquer. ¿Qué podía pedirme que le dibujara? Pues una A asesina, me dijo. No, recapacitó, eso es demasiado sencillo; dibújame algo más… algo más… ¡Algo con muchas tetas! Algo… ¡Como una vaca!

Él se lo buscó. Consiguió llevarse a casa una vaca con tetas de mujer humana y cabeza de A invertida, empuñando un puñal con sus pezuñas. Espero por su bien que lo haya colgado en algún rincón de internet. Su reacción ante el dibujo fue algo así como “Gracias, era lo que necesitaba”, con la cara radiante de felicidad y un poco de baba descendiendo por su barbilla.

Durante esa tarde tan demente, me encontraba dibujando una escena que incluía el cásting casi completo de los personajes de mi cómic. Este dibujo estaba destinado a Rafanás, pero nunca llegó a él. Se me acercaron unos niños que debían de tener entre once y catorce años, y que no tenían ni idea de lo que eran los webcómics. Pero me vieron dibujar a mis queridos espermatozoides y les pareció muy, muy gracioso. Empezaron a darme sugerencias sobre cómo terminar el dibujo.

“¿Por qué no haces la polla en la que están metidos los espermatozoides?”

Al final acabé regalándoles el dibujo a ellos por alguna razón, aunque lo terminé a mi manera, un poquito más casta. Y con la dirección de la página web en el papel, por supuesto.

Luego también tuvo lugar la charla que dieron Zelgadis y Anamarek, que estuvo muy bien y de la que ahora no se me ocurre nada que comentar.


Llegó la noche. Recogimos el chiringuito, pedimos un taxi que no llegó, y acabamos metidos en el metro en dirección a Llíria. Los que estuvimos el año pasado (cuatro gatos en comparación con los que habíamos ido ese año) recordábamos cómo pasamos la noche la vez anterior. La verdad es que en el fondo fue una aventura echarse a dormir de cualquier manera en el suelo de un polideportivo. Defriki comentó que había oído que esta vez los cristales de las ventanas del polideportivo estaban rotas, y que el airecillo que debía de correr debía de ser divertido. Una vez más agradecimos a Sara su hospitalidad, aunque ella no estuviera allí en el momento de la conversación.

Una vez en Llíria sí que apareció un taxista y fuimos dirigiéndonos en pequeños grupos de tres y cuatro hasta la casa. Mientras esperábamos se comentaba cómo se parecía Meneillos a un hamster.



Por fin llegamos en el taxi Meneillos, Willy y yo, creo recordar, y a nuestra llegada los demás estaban en plena partida de WiiSports, alternando entre Wiibolos y WiiBaseball. Una gran oportunidad desperdiciada de explicar las diferencias etimológicas entre la Wii y el WEE. Eventualmente llegaron Defriki, Anamarek y Nacho con la cena del restaurante chino, cuya factura debió provocar un grito de terror del primero. Menú para 20. ¿Cuántos éramos? ¿Veintidós? Y aún sobró comida, aunque tengo un par de testigos que pueden afirmar que traté de impedirlo. Agradecidos estamos todos al insuperable Koopa, que se encargó de partir y repartir el alimento entre todos nosotros, enfundado en su delantal de combate, y luego además fregando y recogiendo el estropicio, y todo él solito, con la condición de que no tocáramos su cocina. (¡¡NO… PUEDES… PASAAAR!!)

La mayoría de la gente fue desertando y retirándose a sus camas, sacos de dormir o sofases, pero seis intrépidos aventureros nos quedamos resistiendo la horda zombi que amenazaba el tablero que había traído Defriki. Fue la primera vez que jugué a ese juego de mesa, ZOMBIS!!!, y me gustaría dejar constancia de que mola un huevo. El grupo inicial lo formamos Gordi, Fadri, Defriki, Yerca (o su hermana, ya no me acuerdo, XD), Meneillos y yo. La única chica del juego acabó abandonando de puro sueño (¿o porque se tenía que ir?) y le sustituyó Willy.

Este juego es curioso, porque cuando tu personaje es brutalmente devorado por los zombis y se muere, el jugador no deja el juego, sino que regresa a la casilla de salida, como haciendo un Reset. El primero en caer fue Defriki, que para eso escogió para sí al personaje negro. Después de la primera caída lo bautizó Samuel L. Jackson, a ver si así duraba un poco más. No dio resultado. Las rondas eran un poco lentas. Ya entrada la noche, a las cuatro de la mañana o algo así, Defriki se dejó caer en el sofá diciendo “Cuando vuelva a ser mi turno despertardmmmggzzzzzz…”. Antes de que volviera a llegar su turno, el personaje de Fadri se volvió a morir, y Fadri, que también debía estar un poco cansado, decidió que se había muerto en serio y que no volvería a resucitar. Pero no se fue y adoptó al personaje de Defriki, ya que nadie se atrevía a despertar a éste de su plácido letargo. También acabó muriéndose (otra vez) Samuel L. Jackson, y en serio, pero Fadri se quedó a presenciar el cercano final de la partida. Ganó Meneillos. Pero mi personaje, el Rojo, fue el único que no se murió jamás. (Hale, ya lo he dicho). Y eso que me cogieron manía después de que descubriera la genial carta “¡ESTAMOS JODIDOS!”. En definitiva, me resultó un juego muy entretenido.



Al apagar las luces, Defriki se despertó, y Meneillos, él y yo decidimos que para lo que quedaba de noche mejor quedarnos despiertos, leyendo un poquito o hablando de chorradas que no recuerdo. Dos horas después, tratamos de desencadenar el Despertar WEE. Willy se había echado como un trapo en medio del pasillo y la segunda vez que le vimos estaba apoyado contra la pared, con la cabeza a medio salir de su saco, la cara pálida y los ojos cerrados. Como un fantasma o una siniestra crisálida comenzando a abrirse paso hacia su vida adulta.

Sólo Fadri consiguió reunir las fuerzas para desperezarse y subirse en el taxi junto con los que no habíamos dormido, en dirección a L’eliana.

Fue curioso acceder a las instalaciones de las CROMEL una hora antes de su apertura. Al parecer, había problemas con la luz, y estábamos completamente a oscuras en el recinto del salón, preparando nuestro STAND.

Por cierto, ¿he dicho ya que estoy acabando de leerme THE STAND de Stephen King, aunque no venga a cuento? Vale.

Y se reabrió el salón, y llegó la gente, y la mayoría de los dormidos se despertaron, y hubo gran regocijo mientras volvían a intercambiarse firmas, dibujos, fanzines, besos, abrazos y cariño.

Defriki tenía que dar una charla. Bueno, técnicamente lo que tenía que hacer era dibujar una tira en directo (Hum… todavía no he visto el resultado de eso…). Y todos los encargados del stand querían ir a verle. Y yo también, pero asimismo me apetecía quedarme en el stand dibujando cosas, viendo pasar a la gente y tratando de practicar mis (pésimos) atributos de vendedor. Me acompañaron Pícara (huy, no he mencionado a Pícara ni a Elfangor en todo este tochazo hasta ahora, ¡perdón!) y el resalao tipo que, recordaréis, me pidió la vaca mutante el día anterior. Aquel Delirante. ¿O era Demente?

Todo el mérito por el fanzine y la chapa vendidos en ese rato en que los demás estuvieron en la charla de Defriki se lo debemos a Pícara, sin lugar a dudas. Ella sí tiene dotes de vendedora. También atrajimos hacia nosotros a algunos potenciales conversos –el más notable, un tipo disfrazado de clérigo en pleno peregrinaje-, que aunque no lo compraron se quedaron un rato embobados ante del contenido del Weezine, con la tranquilidad de saber que nuestro STAND SÍ que era una biblioteca y se podía leer a gusto. Se llevaron la dirección de WEE en folios repletos de dibujos míos, a falta de un artista mejor presente en aquellos difíciles momentos (aunque nadie me va a quitar de la cabeza que estoy mejorando).

Ese día también hubo que ir a comer (el acto de comer es una de las cosas que te impide morir, y además para algunas personas es un acto placentero), y el grupo con el que almorcé se fue a otro sitio distinto al de la bocadillería del día anterior, más decente. Las Yerca sisters, Padomón, y otro friki cuyo… nombre… no… recuerdo, ¡argh! Disculpas al anónimo acompañante si llega a leer esto. (Lo fastidioso es que su cara la tengo muy clara en mi mente). Decía que nosotros estábamos sentados aparte y nos pasamos la comida hablando de Dexter, Lost, Saw, y esas cosicas que nos gustaban a casi todos. Arroyo, desde la otra punta, tuvo la ocasión de comprobar si yo era de los que se enfrentaba a los problemas o de los que los esquivaba. (El resultado fue que los golpeaba y se los enviaba sin querer a Padomón, ignorante de las consecuencias).

En lugar de regresar al salón, algunos nos fuimos a tumbar en la hierba y hablar de Leie Cómics, los orígenes de WEE, World of Warcraft y otras cosas relacionadas.

El regreso al salón fue el auténtico síndrome de las despedidas. Ahora se van unos… luego los otros… Y te despides de todos ellos pensando en que tú también te tendrás que ir en un rato. Paradójico fue el momento en el que me despedí de Draug, aquel que era capaz de permanecer cinco minutos seguidos sin hacer el método Dio Brando, por algo que sucedió más tarde.

Incluso el propio Salón se estaba despidiendo de la gente, llevando a cabo el último acto de las jornadas, la entrega de premios. Subió al escenario el tipo que había ganado el concurso de Kame-hame-has, jaleado por todos los de Studio Kat. “¡¡Que lo repita, que lo repita, que lo repita!!” “¡¡Sin camiseta, sin camiseta, sin camiseta…!!” “¡¡Con pantalones, con pantalones, con pantalones…!!” “¡¡Sega, sega, sega, sega…!!”

A todo esto, no he comentado que él único dibujo que me llevé esta vez fue el que me hizo el Bartu:




Finalmente llegó Yerca y me dijo solemnemente: “Es la hora”.

Y despidiéndome de los que quedaban subí en el coche con Anamarek y las hermanas.

Estaba muy feliz en el vehículo, aún estaba compartiendo espacio con el WEE. Quería que ese viaje se alargara, que durase para siempre. Pero al fin llegamos al cruce frente a la Estación de Autobuses y hubo que dar el adiós final. Y el coche se alejó dejándome solo…

Aún quedaba un rato para que llegara mi autobús. Entré en una cafetería que había cerca de mi dársena y tomé algo para merendar, melancólico. Después paseé un rato por los alrededores. Ya debería ser oficial el hecho de que esperar es aburrido. Eventualmente llegué a una sala de espera con una fila de sillas… al final de la cual estaba Draug encorvado sobre un libro. Resultó que iba a volverse a Madrid en el mismo autobús que yo.

Es definitivo. Si alguna vez has sentido algo por WEE, el WEE te seguirá a donde quiera que vayas y estará contigo siempre. Estas cosas pensaba más tarde en el asiento que tenía asignado en mi billete, mirando en la televisión una película en la que salía Samuel L. Jackson. Y en la que todo iba volviéndose negro…

Las imágenes se fundieron con mis sueños mientras la noche anterior en vela me empezaba a pasar factura.

Yerca's birthday


Este es un dibujo que hice el otro día para el cumpleaños de Yerca y su hermana. Los dibujos del "óvulo" y lo que yo llamo la "Space Dementia" los hizo ella, y yo sólo he llevado a cabo est a especie de fotomontaje.