domingo, 30 de noviembre de 2008

sábado, 15 de noviembre de 2008

Anécdota en la fnac.

Esta tarde después de comer, he ido a curiosear a la fnac que hay en Callao. Encontré un libro muy interesante y divertido titulado "Zombi: Guía para la supervivencia contra los muertos vivientes", escrito por Max Brooks, hermano de Mel Brooks, donde se da por hecho que los no-muertos existen, se explica todo lo que "se conoce y se sabe" de ellos, y te prepara para defenderte por si cerca de ti se produce un brote del virus zombificador conocido como Solanum, y para sobrevivir el máximo tiempo posible por si se produce lo peor (el fin del mundo a manos de estas criaturas). También te dice que hay que saber detectar los ataques reales de zombis bajo el encubrimiento de las noticias.

La fnac es un buen sitio; para quien no lo sepa, ofrece un pequeño y acogedor recinto con confortable música para que puedas leer tranquilo y a gusto si no vienes a comprar (o si prefieres leerte el principio de un libro antes de comprartelo). Estaba bastante lleno de gente, pero encontré un lugar donde dejarme caer a mí mismo, mi carpeta y mi abrigo y ponerme a leer. Me encantó el ambiente, cada uno delante de su libro -o su cómic- disfrutando en silencio. Había dos amigos en un lado leyendo diferentes tomos de Dragon Ball y riéndose y comentando por lo bajo las peripecias del Goku niño. Un hombre joven dejó lo que tenía entre manos, se fue, y volvió con nada menos que cuatro tomos del manga Vagabond bajo el brazo, que empezó a leer metódicamente. Y yo estaba tan contento, imaginándome tratando de sobrevivir a un mundo post-apocalíptico o defendiéndome contra el inesperado ataque de un individuo hostil probablemente zombificado durante un viaje a África central. Me olvidé por completo de que había ido allí sólo para hacer tiempo hasta las cuatro, y me quedé casi toda la tarde.

Pero eventualmente, una chica levantó la vista de su lectura y le dijo alto y claro a alguien que estaba al otro lado de la sala:
-Disculpe, pero los libros no se tratan así.
El hombre a quien iba dirigida la observación estaba sentado en el suelo apoyado contra la pared y tenía entre sus manos un libro bastante grande de tapa dura cuyo lejano contenido no pude apreciar bien, aunque me evocó los volúmenes sobre mapas antiguos. Desde esa distancia no vi qué era lo que le había hecho al libro. El hombre le dijo a la chica que le dejase en paz, que a ella qué mas le daba lo que él hacía con los libros. La chica le explicó, muy educada y paciente, que no le importaba qué razones tenía el hombre, si se había enfadado con la fnac o con los empleados, pero que le molestaba mucho que pagara el enfado maltratando los libros, y también apuntó que, de todas formas, a una empresa tan grande no le afecta o no le importa que se dañen uno o dos libros o artículos, por lo que no merecía la pena y era una destrucción sin sentido.

Después de eso, todo el mundo se quedó callado y volvió a dirigir su vista hacia su ejemplar, y así también lo hizo el presunto agresor de libros. Sin embargo, pocos minutos después, un segundo hombre que estaba sentado a mi derecha se levantó violentamente, y le dijo muy alto y enfadado al primer individuo que la chica tenía razón, y que le iba a dejar más claro lo que ella quería explicarle. Fue con grandes zancadas hacia él y continuó echándole una gran bronca, contando básicamente lo mismo que la chica, pero de forma más firme, decidida, ruidosa, agresiva y extensa.
"¡No sé de dónde es usted!- el presunto maltratador de páginas era negro - ¡pero seguro que de donde usted viene no le dejan un sitio donde disfrutar de cultura gratis como aquí! ¿¡Le entra a usted en la cabeza!?" El otro hombre sólo musitaba de vez en cuando que no era asunto suyo y que le dejara en paz. La chica hacía ademanes con la mano, como tratando de decir que no hacía falta exaltarse tanto, que no merecía la pena, que era mejor dejarlo estar. Sin ganas de continuar en un ambiente así, yo y una o dos personas más nos levantamos y nos fuimos, lo que provocó un comentario del hombre que estaba echándole la bronca al negro. "¡La gente se va, pero yo no huyo de estos problemas!" decía al resto de su público. Dejé "Zombi, guía de la supervivencia contra los muertos vivientes" en el estante al que pertenecía, donde otra persona podría comprarlo o leerlo. Cuando pasé al lado de la sala de antes en dirección a la salida, pude apreciar que algunos empleados estaban llamándole la atención al hombre que había soltado el discurso. Salí del establecimiento, entré en la red de Metro, y me fui a casa.

lunes, 10 de noviembre de 2008

BIOHAZARD: The Beginning


La primera entrega de Resident Evil fue lanzada en 1996 para Playstation, aunque también fue posteriormente adaptada para otras consolas y para PC. Dos años después, en 1998, tuvo su primera secuela (Resident Evil 2), sólo el comienzo de la explotación de la franquicia, seguida por más entregas, remakes, spin-offs, novelas, cómics, e incluso una trilogía de filmes no fieles al argumento original.


Esta franquicia me gusta mucho y posiblemente hablaré de ella en algún artículo más.


El juego es de origen japonés, y su título original es BIOHAZARD. Un detalle interesante es que todos los juegos, en la versión original, están en inglés con subtítulos en japonés. Stephanie Danielle Perry, en cuanto se publicó el primer videojuego, escribió una adaptación literaria de éste (titulada Resident Evil 1: The Umbrella Conspiracy), y a partir de ahí continuó la serie, adaptando los demás videojuegos y añadiendo novelas originales sobre eventos que tenían lugar entre medias de las entregas originales.


Pero The Umbrella Conspiracy, un calco de la historia primer videojuego junto con algunos tintes de novedad por parte de la autora, no es la primera novela que se escribió sobre Resident Evil. Antes incluso de que se publicara Resident Evil 2 (y por lo tanto antes de que la serie pudiera ser considerada como tal), hubo otra. Y oficial. Pero es una pieza de coleccionista, difícil de conseguir incluso en el momento en el que salió.

Resulta que, en japón, cuando el videojuego original fue adaptado a la videoconsola Sega Saturn, si se pedía como encargo, incluía un regalo que consistía en un libro titulado The true story behind Biohazard.



Los contenidos de The true story behind Biohazard son:

-Una entrevista con Shinji Mikami, el creador de la franquicia.

-Storyboards de algunas cinemáticas del videojuego.

-Algunos dibujos interesantes, ilustrando todo lo demás.

-Trevor's Letters (Las cartas de Trevor), un relato corto en forma de diario. Estas notas fueron utilizadas mucho más tarde como fuente de inspiración para algunas subtramas novedosas del reamke del juego para la videoconsola GameCube, donde el jugador se enfrenta a un terrible monstruo antes conocido como Lisa Trevor.

-Y lo más interesante: Una novela corta de siete capítulos titulada Biohazard: The beginning, escrita por Hiroyuki Ariga.



La historia tiene lugar unos días antes del incidente de la mansión Spencer, y por lo tanto antes incluso que la posterior precuela del juego, Resident Evil 0 (que sucede sólo un día antes). Gira alrededor de los miembros de los dos equipos de fuerzas especiales S.T.A.R.S., especialmente Chris Redfield, que está preocupado por un amigo suyo llamado Bill que ha desaparecido misteriosamente y lleva a cabo una investigación para encontrarlo.


Como nota curiosa, estos sucesos son mencionados brevemente por Stephanie Danielle Perry en los primeros capítulos de la anteriormente citada The Umbrella Conspiracy.


Las páginas de este libro han permanecido mucho tiempo en la oscuridad sin que nadie los tradujera fielmente a ningún idioma. Por suerte, los responsables de la página web http://www.the-horror.com/ están ocupándose de que eso no siga así por mucho tiempo. Así que, por medio de subvenciones, han pagado a un traductor profesional para que haga el libro accesible (al menos para los angloparlantes).



Hasta ahora han traducido las notas de Trevor y tres de los capítulos de la novela corta. Quien sepa inglés, puede disfrutar de ellos a través de los links a continuación:


-Introducción: Escrita por la persona que ha coordinado la traducción y maquetado el resultado que podemos ver, explica mucho mejor que yo lo que es esa novela, lo que significa, y cómo fue el proceso de traducción.

-Beginning: Las cinco primeras páginas del libro.

-Trevor’s Notes: Las notas de Trevor.

-Storyboards

-Chapter 1 Midnight Call

-Chapter 2 The Raccoon City Police

-Chapter 3 Special Forces Unit STARS

viernes, 7 de noviembre de 2008

Michael Crichton

Esta mañana en los paneles del metro he visto la noticia de que Michael Crichton ha muerto.

Este hombre es el responsable de la franquicia de Jurassic Park, de la que estaba hablando unas pocas entradas antes. Un gran escritor de ciencia ficción, poniendo siempre las situaciones en caso de peor situación posible. Si por ejemplo hubiese escrito una novela sobre la cria ficticia de caracoles, éstos se habrían escapado y se habrían puesto a matar gente a salivazos. Esto hace que todas sus historias tengan también grandes dosis de acción e interesen a todo el público. (Yo, personajillo de letras, no versado en el arte de la ciencia, sobrevivo a todos sus tecnicismos, no sólo por lo bien que los explica, sino también porque sé que después vienen las hostias :P).

Algunas de sus recomendables obras, aparte de Parque Jurásico son Presa, Next, Estado de miedo, Congo...

También fue director de cine hace mucho tiempo. Guionizó y dirigió la célebre película Westworld (titulada en España de muchas maneras, una de las más populares siendo Almas de metal) que trata sobre un parque de atracciones con temática western, en el que un androide tiene un malfuncionamiento y empieza a matar... Parece ser que es la primera película que se valió de efectos creados por ordenador; en los planos subjetivos del androide Michael Crichton decidió manipular la imagen y hacerla pixelada.

Probablemente se encontró más a gusto en la novela porque podía alargarla más, incluír más datos, y no tendría un productor que le fuera detrás quejándose del presupuesto solicitado y haciendo cortes aquí y allá.

Muy recomendable su bibliografía.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Winsor McCay

¿Conocían ustedes Little Nemo? No, no, la del pescado que va en busca de su familia no, el otro. ¡"Finding" no, "Little"!

Es un cómic de finales del siglo XIX, que consistía en unas tiras... No, sería más apropiado decir "páginas". El cómic ocupaba toda una página del periódico, y ya se sabe que los periódicos americanos, para ser relevantes, tenían que ser descomunales (como es ahora el caso de "Financial Times) así que no eran tiras breves. Es considerado uno de los padres del cómic americano moderno por muchas cosas, entre ellas el cuidadoso dibujo, la historia secuencial y una maquetación sorprendente y arriesgada (por ejemplo, poner una viñeta circular enorme en el centro, o alargar las viñetas hacia abajo).

Cuando nació el cómic, también estaba en auge el arte de la animación, y Winsor McCay, el autor, dio también el paso junto a los otros maestros, e hizo varios cortometrajes, empezando con presentar de nuevo al pequeño Nemo y los demás personajes de su historia. Aunque esos cortometrajes no planeaba llevarlos al cine (los usaba como entretenimiento de vodevil, e interactuaba con ellos en persona. Por ejemplo, hablaba con los dibujos animados y éstos le respondían. Silenciosamente, claro, estamos en la época del cine mudo), cuando ésto ocurrió, les puso a algunos unos prólogos con acción real. Al menos en dos ellos aparece él mismo, haciendo una apuesta ficticia con sus amigos, diciendo que podría realizar cierto prodigio animado, y a continuación aparece el corto animado original, donde se cumplen los requisitos para que McCay haga la apuesta.

Os recomiendo fervientemente que busquéis los fantásticos cortos de McCay en Youtube:
-Little Nemo: La presentación de los personajes de su cómic.
-How a Mosquito Operates: Un divertido y a la vez agobiante corto sobre un gran mosquito que impide dormir a un hombre.
-Gertie: Considerada por algunos su obra maestra, aquí le apuestan a que no es capaz de devolver a la vida a un dinosaurio.
-The sinking of Lusitania: Cambiando totalmente de registro, McCay hace un documental animado con carácter propagandístico sobre el hundimiento del Lusitania.

..........

De pequeño vi un largometraje sobre el Pequeño Nemo, bastante moderno, evidentemente McCay no pudo tener nada que ver, ya había sido enterrado en los años 30. Pero fue una película de dibujos animados aparentemente para niños que de hecho me dio miedo. Recuerdo que ésa y La isla perdida, un largometrage basado en el cómic homónimo de Tintín, fueron películas recurrentes en mis pesadillas infantiles, a la vez que me fascinaban. Mucho más tarde, llegó a mis manos una cinta VHS (no había DVD entonces) sobre películas del origen de cine animación, y de todos los cortos que en ella se incluían, el que más me gustó fue Gertie. También incluía el Hundimiento del Lusitania. Sólo ha sido hasta hace unos días cuando he descubierto que detrás de Nemo y de Gertie estaba la misma persona.

También ha sido hace poco cuando he descubierto que el díptico Los Tres Mosqueteros y Los Cuatro Mosqueteros y Superman II* y III estaban realizadas por un tal Richard Lester. Es curioso cómo todo está conectado...

*Bueno, Superman II está en realidad realizada también por Richard Donner, el autor de la primera parte de ésta. La historia del rodaje de esta película es curiosa, pero como es otra, debe ser contada en otra ocasión.

El dragón rojo (relato)

Hace muchos años, Pikahul entró en la cámara del mago oscuro para llevarle el té. Notó mayor desorden que de costumbre. Le encontró acurrucado en una esquina, con las manos en la cabeza.

-¿Ocurre algo, mi amo?

El mago negó con la cabeza, se levantó y se puso a reorganizar la estancia.

* * *

José, Miguel y Javier estaban algo cansados. Había sido un largo y duro día de marcha, pero ya se acercaban al final. Miguel pensó que tal vez debería haber organizado la salida en otra época del año, por ejemplo en otoño. Con el calor que hacía en aquél momento, era curioso pensar que esa zona era famosa por la temporada de esquí, que en la montaña contigua estaba el complejo de Sierra Nevada.

Durante mucho tiempo se pensó que el Veleta era más alto que el Muhacén, y desde el suelo así lo parece, debido a que el primero es bastante más afilado en su límite superior. Al Mulhacén se le llegó a denominar como “colina” por lo poco que parece una verdadera montaña. Sólo fue hasta que se trató de medir la altura de ambas de forma empírica, cuando se descubrió que la “colina” tenía unos cuantos metros más que su vecina. Miguel se preguntó si al llegar arriba todo esto se haría más obvio. ¿Tendría que bajar algo la vista para apreciar el pico que normalmente estaba cubierto de nieve?

Por fin, llegaron, y saludaron a unos cuantos montañistas que les habían adelantado hace un rato y habían llegado antes. José estaba eufórico y pidió que le sacaran fotos junto al vértice geodésico. Javier se sentó sobre una roca, exhausto, y sacó su cantimplora. Miguel miró a un lado y a otro. Como temía, era difícil creerse que estaban en el punto álgido de la zona. Parecía que simplemente estuvieran en una montaña más. Sacó su mapa para comprobar cuál de las que le rodeaban era el Veleta. Localizó el punto en que los círculos y óvalos se hacían más estrechos y alzó la vista delante de él.

Definitivamente, los expertos tenían que haberse equivocado, o el efecto óptico era muy bueno, Estaba clarísimo que lo que tenía enfrente era, con mucho, lo más alto de la cordillera. Pero entonces se dio cuenta de en qué consistía el truco: Una criatura enorme con alas estaba subida a su pico, y eso le hacía al Veleta parecer más alta. Aunque no recordaba haber visto aquello otras veces que había observado la montaña...

El bicho se movió y los miró. A Miguel le sonaba de algo. Había visto algo parecido cuando llevó a su hijo a ver una película muy mala sobre un niño que encontraba un huevo de dragón. Pensó que sería una buena idea avisar a los demás de que esa mole se abalanzaba directa hacia el grupo, pero no lo hizo porque de todas formas ya se iban a dar cuenta ellos solitos.

FJ García, 2008