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sábado, 26 de noviembre de 2022

Mi colección de librillos de cosecha propia

 


Esta es una foto de mi colección de librillos de cosecha propia, que nunca he comercializado (a excepción de una versión del de los espermatozoides, allá por 2007 en un par de salones de cómic). 

Se trata de 9 cuadernillos en grapa. Los tres más pequeños son recopilatorios de mi webcómic gratuito El Cielo de los Espermatozoides, y los otros 6 son dos novelas cortas (o relatos largos) y cuatro recopilatorios de relatos.

Algún día tendría que ponerme a mirar cómo convertir algo de esto en fanzines o algo así, pero me da mucha pereza el tema de la distribución. Tal y como existen ahora, son para mí mismo y para amigos cercanos y familiares.

Recordad que ahora en 2022 acabo de publicar online en este blog el nuevo capítulo de El Cielo de los Espermatozoides, podéis echarle un vistazo aquí.

martes, 14 de enero de 2020

RELATOS

A continuación tenéis una lista de las dos novelas cortas, los guiones, y muchos de los relatos que he escrito.

Novelas cortas

EL LIBROJUEGO DE LA BRUJA (librojuego, 2025)
(Extensión: 14.000 palabras apróx, repartidas entre 78 secciones)

EL ÚLTIMO HIJO (novela corta, 2023)
Corre el rumor de que Javier y Joanne, los famosos actores mellizos, están enamorados el uno del otro. De ser cierto, sería un escándalo. Pero, ¿podría ser que su amor fuera legítimo? Hermano y hermana se adentran en los secretos de su pasado familiar y descubren las pasiones, los errores y las tragedias que se hallan escondidas en las profundidades de su árbol genealógico.
(Extensión: 25.500 palabras)

CÁMARA OSCURA (novela corta, 2021)
Sofía trabaja de guía turística en el museo de la cámara oscura de Jerez, donde mediante un antiguo artilugio los visitantes pueden ver reflejados en tiempo real todas las calles de la ciudad. Un día, observando a solas el reflejo de la cámara, es testigo de un asesinato. ¿Se atreverá a contar lo que ha visto? Así comienza un trepidante thriller donde la propia vida de Sofía entrará en juego.
(Extensión: 19.500 palabras)

NUITHOM (novela corta, 2019)
Timoteo es un adolescente que vive en medio del campo, alejado de toda civilización. Una noche, durante una terrible tormenta, dos misteriosas chicas aparecen desnudas en la puerta de su casa. El joven se ve envuelto en un misterio con raíces mitológicas, lleno de erotismo y terror cósmico, y descubrirá con horror la poca importancia que tiene el individuo en el gran orden de las cosas.
(Extensión: 17.000 palabras)

THIMBLE HEART (novela corta o larga, en progreso)
En esta historia de horror y fantasía, una princesa de otra dimensión vive escondida en una ciudad moderna. Desea resucitar a su amante, y la única manera de hacerlo es matando gente, en busca de un dedal mágico que se encuentra escondido dentro del corazón de algún mortal. ¿Continuará la princesa su ola de violencia o será capaz de olvidar a su amor? ¿Cuál es el precio que estará dispuesta a pagar y quién lo pagará?

LA RAMA (novela corta o relato largo, en progreso)
Andrés alquila una casa alejada de todo y de todos para olvidarse del mundo mientras se concentra en un proyecto. Pero a la agencia de alquiler se le ha olvidado mencionar que ya vive alguien allí. Un hombre con la cara tapada que tiene malas intenciones...


Recopilatorios de relatos cortos

CUENTOS PARA EL TÍO TRAVIS 
Veinte relatos escritos en 2019 en base a retos específicos.

DORMIDO SOBRE EL TECLADO
Diez relatos auto-conclusivos escritos entre 2004 y 2010.

SUEÑOS DEL SIGLO XX
Colección de cuentos variados que escribí cuando era pequeño, entre 1995 y 2001.

PESADILLAS DEL SIGLO XX
Colección de cuentos de miedo que escribí cuando era pequeño, entre 1995 y 2001.


Cómic

EL CIELO DE LOS ESPERMATOZOIDES (Cómic)
Acompaña a un grupo de espermatozoides durante los días previos a la eyaculación mientras se preparan para la competición definitiva en un original mundo cyber-punk. 
Vive con ellos el inicio de la carrera y los horrores a los que se tienen que enfrentar a lo largo y ancho de las laberínticas trompas de falopio, y contempla la batalla final entre los supervivientes sobre la mismísima superficie del óvulo.
Alianzas, traiciones y la cruel lucha por sobrevivir en una carrera mortal donde lo único que importa es ser el primero.
Con un dibujo sencillo y expresivo inspirado en las obras de Akira Toriyama y Osamu Tezuka, deja que el español FJ García te lleve a un absurdo mundo de acción, aventuras y suspense que NO te servirá para aprobar tu clase de biología.
(En progreso. Extensión prevista: 236 páginas)

Guiones en solitario no producidos:
For His Eyes Only, part 2 - The Nightmare (2020, basado en los personajes del corto "For his eyes only")
La mamá del zapatero (2019)
The coal makers (2019)
¡Señora, despierte! (2019, basado en los personajes del corto "Habitude")
Juegos de verano, parte 2 (2013, basado en los personajes del corto de Agustín Montero)
Mochileros (2010)
El corazón delator (2006, basado en el relato de Edgar Allan Poe)
El escritor de pistas (2006, basado en un relato de Caco Manrique)
El amante de la mujer maltratada (2004)
La llave (2004)
Visita nocturna (2004)
Una parte de cariño (2004, basado en el relato de Ian Fleming)

Guiones en solitario producidos:
The Ultimate Weapon (2019)
Atrapado en el ascensor (2006, 2011)
El cumpleaños de Rodrigo (2008)
La noche del 28 de diciembre (2005)
La copa envenenada (2005)

Guiones en conjunto de 2019-2021 (todos producidos):
El velatorio de Deogracias Ungetti
A bad egg
Shakmaty
The White Witch
Perdón
La belleza masculina
For His Eyes Only
Catatac
Stories
Habitude
Thimble Heart

Relatos de 2019:
El Oh-bicicletáo
Day of Enja
El juego de la vida
Volando libre
La cena en diez capítulos
Dos timbales y un címbalo
Samurái
Azelarutan
Dinosaurios y piratas
Skadi, la diosa esquiadora
Fantasía sin magia
El Capitán Ley Seca
Tres cartas para Irene
Bacon eres
Vapor de agua
Escena de telenovela
Canción de otoño
Parado Ja
Fin

Relatos de 2004 a 2010:
¡...Y Lucía estaba allí! (2005)
Tres astronautas (Capítulos 1 2 3 4 5) (2008)
Crónicas: El autobús de las emociones de FJ (2009) y algunos otros bajo la etiqueta "Salones de cómic" (2008)
Oh, my...! (improvisado en conjunto con Cho en 2008)
Relato Encadenado sin título (Partes 1 2 3) (2009)
Audiorrelatos (Radionovelas de 2010)
Rad
ionovela nº 4 - Surrealismo
Radionovela nº 3 - El Corazón Delator
Rad
ionovela nº 2 - El Cielo de los Espermatozoides
Rad
ionovela nº 1 - El Secreto de las Fiestas de San Isidro

Relatos de 1995 a 2002 (cuando tenía entre 6 y 13 años):
En busca del reloj perdido
Biografía de una medusa gigante
Tragedia de un catalejo
Ataque mutante
La flor "peloproblema"
Viaje en el polo sur
El piojo valiente
El fantasma miedoso
Bart y Mark
Pesadilla en bicicleta
Un día en la clase de la Academia para Brujas
Terror en el coche
El hámster Bobogansters
La colección Pesadillas
Mi hermano Carlos y el gran susto
Cristina
El sacerdote de Camelot (Actos I II II)
La sangre del hombre
Los Tres Primos en el Cuarto de Llorar (Capítulos 1 2 3 4 5 6 7)
¡Asustados! II
Morir para dar vida
La puerta
Viaje a la India
Miguel
Miguel visita el cielo
Tonto, un niño fatal
El niño de las nubes
El camino
Mikey y su lámpara
El fantástico circo
Gnorf!, a Christmas tale
Detectick
El retorno de Isabel (Detectick II)
Conversación entre Hitler y su hermano
Los novios extraterrestres
Creative mother
Desvío del transporte
Si tú quieres
El tesoro de la casa embrujada
De religión, ateo
La célula ósea
La canción del verano

Películas de papel (1990s):
Albita
Cuidaré de ella
Bestiaje
Bestiaje 2
L'amour Caput
De la mar el mero y del mosqui el caldero
Esquía como puedas

Videojuegos (principios de los 2000s):
El dictador Efejoten
La persecución 1 y 2
La casa embrujada

Cómics
El Cielo de los Espermatozoides (2006-2008, 2021-2023)
Space runtime girl adventures (2009)
Holes (2008, colaborativo)
BUF guestcomic (2008)
El poder del esférico (2006)
Carman y Carlos (1999)
Manpropa y Najna (1997-2002)

lunes, 9 de mayo de 2016

LA FÁBRICA DE CARNES PROCESADAS DE MAXIMILLIAN GUTTERNBY (Programa de radio): Todos los episodios

En 2015 tuvimos un programa de radio escrito por Tomás Álvarez y dirigido por él y un servidor, FJ García, con varios colaboradores más como Carla Vigara, Diego Ibáñez y Sara Villanueva.

El programa se tituló La Fábrica de Carnes Procesadas de Maximillian Gutternby. Estuvo dominado por el humor absurdo y algunos de los episodios fueron de antología. Mi favorito es el segundo capítulo, que trata sobre la audio-guía del museo Guggenheim de Bilbao, que se vuelve malvada a lo HAL9000. Nuestras personales adaptaciones del Cuento de Navidad de Charles Dickens y del episodio VII de Star Wars también están muy bien, así como nuestro agresivo programa inicial.

A continuación, para el deleite de tus oídos, tienes los 12 programas completos:

  1. Especial número 100
  2. Audioguía 2.001
  3. Feria de Chuminadas
  4. Maritrini Ph. M.D.
  5. Disculpa de autor
  6. Paula no pudo venir
  7. Trending
  8. El Despertar de la Fuerza
  9. La Goma de Rosquillo
  10. Bad Moon
  11. Cuento de Navidad
  12. Folclore

viernes, 15 de octubre de 2010

FJGarcia.net

¡Ups! Me he olvidado del blog unos días... Pero bueno, no es porque no esté haciendo cosas. Por ejemplo, he estrenado mi nueva página web principal: http://www.fjgarcia.net

En ella, esencialmente tengo enlaces a todos los trabajos que tengo publicados en internet, como pueden ser cortometrajes, cómics, dibujos, relatos...
En resumen, todo lo que podéis encontrar también en este blog. Pero en esta otra web queda todo como más ordenadito. Y algo me dice que www.fjgarcia.net es mucho más fácil de recordar que http://fj-garcia.blogspot.com
Ah, también tenemos un libro de visitas muy majo, donde puedes escribir cualquier cosa que se te ocurra, y una página principal en facebook, por si quieres hacerte fan. Y twitter también tenemos. ¡Así que todos a echarle un vistazo!


Por cierto, ayer concluímos la realización del LIPDUB en el centro José Luis Garci. En cuanto lo cuelguen en internet, podréis acceder a él desde este mismo blog.

jueves, 7 de enero de 2010

La sexta noche (relato)

La cueva secreta se encuentra muy al norte de la Península Crimea. Nadie imaginaría que en aquella formación rocosa el clima sería tan frío. El paisaje está nevado. En ocasiones, algunos exploradores del Himalaya acaban sin querer en esa zona a través de un Portal mágico y no se dan cuenta de que han cambiado de lugar. Tan similar es aquel sitio a las montañas tibetanas.

En aquella cueva oculta, las criaturas duermen dejando pasar su existencia. Ya es tiempo de despertar. Ya suena el artilugio que construyeron en el año Cero, para no olvidarse de los quehaceres pendientes en medio de su sueño. El primero que se despierta da unos golpecitos a los demás para que no se queden dormidos. Le da pereza tener que abandonar, aunque sólo sea por una noche, el lugar donde pasa la mayor parte del tiempo. Pero la verdad es que ya han agotado sus provisiones por este año y deben reponerlas. No hay otra razón para su despertar.

La primera criatura que se ha puesto en pie, de nombre Gasph, trata de metamorfosearse en la forma que necesita. Sus dos compañeros despiertos le imitan. A algún espectador incauto le parecería observar cómo la horrenda figura se divide en dos lentamente, hasta adquirir las formas de, por un lado, algo parecido a un ser humano, y, por otro lado, algo parecido a un cuadrúpedo oriental. Parece haberse dividido en esas dos formas, una montada sobre la otra, pero en realidad sigue siendo una sola. Si lo miramos de cerca apreciaremos que montura y jinete están en realidad fundidos el uno contra el otro. De lejos parece tener encanto, de cerca sólo provoca pavor.

La segunda criatura, de nombre Mell, se da que cuenta de que todavía les falta algo. Aún no pueden partir. Observa a la tercera criatura y halla la raíz del problema, que tiene fácil solución. Rápidamente recoge la «pistola-de-pintar-de-negro» y la descarga sobre esta tercera criatura, de nombre Balt.

Con esto se da por finalizada la preparación del trío. Antes de partir dedican un vistazo a su cuarto compañero. Esa oronda y roja figura les da un poco de envidia porque siempre va por delante de ellos. Está dormido desde hace ya doce días, y le quedan al menos otros trescientos cincuenta y tres sin obligaciones.

Ahora sí, echan a volar hacia el cielo oscuro. Sólo tienen hasta el amanecer para dar por finalizado su aprovisionamiento anual. Sólo tienen hasta el amanecer para inspeccionar todas y cada una de las casas de los seres que se creen la especie dominante de ese mundo.

Repasan hasta el último rincón poblado de la corteza terrestre. Incluso se toman la molestia de visitar aquellas regiones más desafortunadas y con menos recursos. Cuando no encuentran ofrenda alguna, no dejan nada a cambio. Tampoco dejan nada a cambio en los lugares donde sí que encuentran dichas ofrendas, pero esa no es la sensación que da.

Éstas ofrendas toman la forma de proteínas dejadas por el propietario del lugar que visitan. Las tres criaturas asimilan aquellos turrones, aquellos mazapanes, aquella leche que se les deja, y lo guardan en lo más profundo de su ser para irlo consumiendo durante todo un año de hibernación.

Mientras hacen esto, observan los paquetes envueltos en papel de regalo que encuentran bajo la pobre imitación de pino silvestre de cada hogar. Parece ser que los humanos más jóvenes creen que son aquellas tres criaturas las emisoras de tales paquetes. Pero son los humanos adultos los que dejan ahí esos objetos. Dejan los paquetes conseguir la felicidad de su prole, y dejan las ofrendas para que su integridad no peligre. Saben que las tres horrendas criaturas no perdonan si encuentran paquetes y no ofrendas.

Lo mismo se aplica a su cuarto compañero doce días antes.

Tras una larga noche regresan a su helado refugio oriental. Poco a poco dejan atrás sus artificiales apariencias de jinetes y monturas y vuelven a su estado original. Puede ser horroroso, pero le tienen cariño. Dedican un corto momento de recuerdo a su planeta natal, que no pisan desde hace ya dos milenios.

Después se echan a dormir. No despertarán en todo un año.

FJ García, 2010

domingo, 29 de marzo de 2009

Relato encadenado MFS: Tercera Parte

Esta es la tercera parte del relato encadenado que sigue organizando Marmotfish Studio.

Evidentemente es recomendable leer primero la Parte Uno y la Parte Dos.

Esta tercera parte incluye los fragmentos del undécimo al decimoquinto, y sus autores son, en este orden: Salva, la Organización, Gilen, León Pérez y yo.

Para quien sea lo bastante vago como para no querer leérse las dos partes anteriores, o se las haya leido pero hace tanto que ya no se acuerda de qué narices va, puedo resumirles de qué ha resultado ir la historia:

El protagonista, de nombre Ezequiel, es un agente secreto al estilo de James Bond pero con la peculiaridad de que puede invocar criaturas como si se tratase del protagonista de Full Metal Alchemist y, que sepamos, le suelen asignar misiones que tienen que ver con primigenios a lo Lovecraft y otros seres sobrenaturales. Ahora mismo, después de unas vacaciones con abrupto final, está en el Vaticano, esperando los detalles de su misteriosa misión principal, el Caso Orquídea...

Me gustaría hacer hincapié en que cualquier persona puede participar en la continuación de este relato. Incluído tú. Sí, tú, el que estás leyendo ahora esto. Sal de las sombras, date a conocer. O participa de forma anónima, da lo mismo. Sólamente tienes que enviar un e-mail a la dirección que aparece al final de este otro artículo para pedir la vez.

Más información sobre esta constructiva, interesante y lúdica actividad.



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Algo salió mal durante la reentrada en la atmósfera terrestre. Quería gritar pero una súbita sensación de calor arrasó mi esófago. La cabina estaba en llamas y en menos de un instante me había desintegrado junto a la nave.

Desperté en mi habitación. Tardé un segundo en darme cuenta de que había sido un sueño. Pero con mi experiencia cualquier fragmento de información, real u onírico, merecía ser tenido en cuenta así que abrí mi diario y lo transcribí tal y como me acordaba.

Estaba a salvo, en el Vaticano. Leí el periódico de la mañana: “(...) ataque terrorista en Madrid vuela por los aires un hotel y provoca 300 muertos e incontables heridos. Al parecer los terroristas usaron también un fuerte alucinógeno ya que los testigos afirman haber visto...”

Hay que reconocer que la Agencia tiene imaginación. La Agencia se dedica al estudio, control y contención de asuntos paranormales. Es antigua como el mundo e involucra personas de casi cualquier parte del globo. Sus agentes somos, de alguna manera, especiales. A mi se me da bien la invocación, a otros, la brujería, la alta magia, la alquimia judía... Una reunión social nuestra recuerda a la “Parada de los Monstruos”.

Por otro lado, aquel monstruo-hotel era un arma, un minor primigenĭus a órdenes de algún brujo, probablemente, aquella figura en la azotea. No sé por qué intentaba matarme, pero los agentes como nosotros estamos acostumbrados a que gentes que no conocemos traten de borrarnos de la faz de este mundo.

……………………………………………………………………

Le encontré sentado en un banco en la Plaza de San Pedro, dándole de comer a las palomas. No le reconocí, pero al no haber ni una paloma cerca deduje que debía de ser un agente de incógnito.

- El Perro de Roque no tiene rabo – le dije. Él me miró con cara de póker.

Justo entonces, una joven me cogió del brazo y se me llevó a rastras.

- ¿No para nunca de hacer el payaso, Bermejo?

Ah, vale, mi contacto era esta chica.

- Espero haya tenido un buen viaje y se encuentre descansado – dijo – porque le necesitamos despierto y alerta.

Decidí que mejor no le decía a mi acompañante que me dolía todo el cuerpo y que de no ser por los seis capuchinos que me acababa de tomar, no podría ni abrir los ojos.

- Hemos detectado una serie de brechas dimensionales no muy lejos de aquí – prosiguió mi contacto – Parece ser que en la Compañía estaban desarrollando un teletransportador, y uno de los experimentos ha… explotado.

Asentí, aún sin saber qué pintaba yo en todo aquello.

- De las grietas han surgido unos… “seres”, que están destrozando las instalaciones. Hemos sellado el complejo, pero antes de volarlo por los aires – procedimiento clásico de la organización cuando algo se les va de madre – queremos estudiar la naturaleza de esas grietas… y a ser posible hacernos con uno de esos seres.

- Y han pensado en mí para hacerles el trabajo sucio, ¿me equivoco? – respondí sonriendo.

……………………………………………………………………

Pero tampoco me extrañaba… de un tiempo a esta parte me había convertido en el marginado del C.E.R.D.O., pues mis practicas a veces les chirriaban, aunque a mi también me jodían las suyas y nadie me había preguntado…

Aun así su existencia era útil. El mundo se había vuelto una locura desde la apertura de las puertas de Ávalon en la antigüedad, y el caos que se desencadenó solo pudo ser detenido con la formación de organizaciones como la nuestra que resolvían la situación y luego maquillaban la verdad lo mejor posible. Por desgracia eso nos causa muchos problemas con el orden establecido…

Ya había tenido bastante en mi vida como para tener que aguantar la infatigable persecución de aquel oficial de la Interpol, pero supongo que uno no puede elegir esas cosas. Como ya me dijo una vez Zlavak, el mentor que me impuso la agencia hasta que aprendí a controlar mis poderes, “El mundo es una mierda, y aguantar la respiración no lo va a hacer mejor, así que enfréntate al problema!”

Y a ello iba. Sospechaba que este nuevo caso era otro de tantos intentos humanos de crear un portal de vuelta a Avalon, pues aun hay quien quiere saber qué más hay allí (Ya sabéis, a las empresas de cosméticos les encantaría dar con la fuente de la eterna juventud…). Y así, en un cutre Renault R7E (“El coche eléctrico del siglo XXI al precio del siglo XX”, ¡Ja!) veía los kilómetros reducirse hasta mi destino… 57… 56… 55…

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3… 2… 1… La instalación permanecía en calma. En la garita de control de la entrada permanecían ajenos al infierno que contenía la instalación que protegían. Era lo habitual. Para mantener el secreto, todo lo que está dentro de la instalación queda sellado, sin posibilidad de salir al exterior, sea monstruo interdimensional, científico o la chica de los cafés. Ya se sabe, la Compañía ofrece buen sueldo pero muchas posibilidades de ser borrado del mapa.

Esto causaba un curioso efecto. El equipo de guardia exterior de estos centros, en caso de accidente, como tienen un trato casi nulo con el interior y la Compañía no quiere que de la instalación salga, ni siquiera, un SMS, asumen que no ocurre nada malo, por lo que se quedan en su linda garita como si no pasara nada hasta que se soluciona o se borra el problema. Vamos, un mero papel decorativo.

Me disponía a pasar el control tranquilamente gracias a alguna de las identificaciones falsas de las que disponía, cuando la última mirada que pensaba encontrarme en este mundo de nuevo se cruzo delante de mis ojos.

- ¿Ezequiel?

Habían pasado muchos años, pero, sin embargo… Era ella… La pequeña Sara se había convertido en toda una mujer. Le entregue mi identificación sin pestañear.

- Pero si aquí pone que te llamas José.

Como se dice en el la jerga más especializada, acababa de meter la pata hasta el fondo.

- Esto…

De repente, una gran explosión reventó la entrada del edificio.

……………………………………………………………………

¡BOUUUUM!

Aún estaba digiriendo la extraña e inesperada escena que estaba viviendo con mi reencontrada amiga, así que a pesar de mi experiencia la detonación me hizo pegar un brinco.

Mientras veía el humo saliendo de lo que antes era la compuerta, mi mente, desorientada, se puso a divagar.

Me pregunté por qué narices tenía que utilizar documentación falsa para entrar a uno de los complejos de la propia Agencia para la que trabajaba y cómo narices había acabado mi amiga de la infancia trabajando de peón en una garita circundante al lugar donde se había desarrollado el desastroso caso Orquídea. También me dije inocentemente que la Agencia ya no tendría que preocuparse por volar el lugar por los aires.

Y entonces me di cuenta de que no habría tanta suerte; la explosión, proveniente de dentro, habría volado la entrada del complejo, pero las grietas dimensionales accidentalmente formadas -y las criaturas de pesadilla que salían de ellas- aún seguirían en el interior, y ahora mi misión se había extendido, de infiltrarme y capturar uno de esos seres de otra dimensión, a además volver a sellar el complejo para impedir que bichos tales se escaparan y dominaran la Tierra. Y tenía que hacerlo rápido, tal y como sugerían esos tentáculos y garras que ya se asomaban por el lugar donde antes estaba la entrada.

-Sara, ¡márchate!

Pero ella había salido de su garita con un lanzacohetes enorme al hombro. Eso me dejó aún más confundido.


Continuará...

jueves, 12 de marzo de 2009

El autobús de las emociones de FJ

El autobús de las emociones de FJ

Otra visión unilateral de las CROMEL de Valencia.


Desde luego, no soy un tipo muy previsor. Sabía la fecha en la cual tendrían lugar las CROMEL de Valencia de 2009, y sabía que tenía que avisar de que iba, si no quería pasar la noche durmiendo a la intemperie, o vagando por las silenciosas y oscuras calles de L’eliana esperando el amanecer. Pero lo fui dejando, diciéndome siempre: Avisaré mañana… avisaré mañana… avisaré mañana… Y así, me encontré de pronto con que quedaban seis días para el salón y aún no había mirado siquiera los horarios de los autobuses para Valencia. Suerte que Defriki y Sara son dos personas inimitablemente geniales y pese a todo me dejaron entrar en el grupo de ciento y la madre que se quedaban a pasar la noche en casa de la última.

No tuve la oportunidad de hablar mucho con Sara (por no decir que la única conversación que mantuvimos consistió en “Hola, soy Sara” “Y yo FJ, encantado” “Muack, muack”) pero le estoy eternamente agradecido por dejarme entrar en su casa.


El sábado por la mañana estaba dirigiéndome en autobús hacia Valencia. Saqué un cuaderno y me puse a rememorar anteriores salones a los que había asistido WEE.

Las dos páginas que rellené estaban pensadas para ser el comienzo de mi diario de las CROMEL, pero más tarde no tuve ocasión o fuerzas para volver a sacarlo, así que el resto de la crónica la he tenido que escribir de memorieta.

Voy a transcribir el contenido de esas páginas:


“Barcelona en 2007. Mucha gente dice que Zaragoza estuvo mejor. TUVIMOS un Stand, y además era el doble de grande que la mayoría alrededor, y estábamos mejor preparados. Por mi parte vendí mis fanzines, aunque eso a mucha gente, o, bueno, a algunos, no les pareció del todo bien. (Esto me recuerda que debo retomar la publicación en papel y prepararla mejor. ¿Cómo dijo Kat? Ah sí, Quark Express y Publidisa).

Pero Barcelona fue algo muy especial. También metí la pata en el sentido de que casi consigo que nos quedemos en tierra Gordi, Willy y yo (ahí debió de empezar a gestarse el odio que Willy dice profesarme) XD pero realmente fue especial.

Tres años llevaba existiendo la comunidad, desde que la genial Zirta la fundó –y yo llevaba sólo un año en ella- y sin embargo no había habido ninguna reunión masiva antes. La ocasión fue tal que dos mexicanos (Illya y la propia Zirta) se acercaron a la Península, y la Primera Cena WEE (que en realidad fue la segunda) fue una explosión de felicidad. ¿Nos tuvieron que echar o ese es sólo un recuerdo magnificado que tengo yo?

Llegamos el primer día Gordi, Willy y yo, y nos encontramos con Toni, que era el primero que había llegado al… ¿Era un hotel? ¿Era un hostal? No era un albergue, ¿un motel? XD. No recuerdo eso. Recuerdo que el siguiente al que esperábamos era Nokson, y que salimos por la ciudad y nos perdimos, y que Gordi hizo un dibujo al respecto.

También que, gracias a unas llamadas telefónicas de los que aún estaban por llegar, nos enteramos de que había que ir a recoger unos WEEZINES de la imprenta, y fuimos hacia allá, y tuvimos el honor, los cuatro, de ser los primeros en ver las cajas en las que estaban contenidas las primeras ediciones del Weezine #1, y los cuatro las llevamos calle abajo haciéndonos fotos, y las trajimos al… lugar donde dormiríamos. No abrimos las cajas, nos quedamos observándolas.

Y llegó la siguiente tanda de gente, apareció Nokson, conocimos al autor de ¡Eh, tío!, al de Dragon Mail, al ilustre creador de Elfangor y sus paridas… :P

Me parece que estoy dormido, continuaré escribiendo más tarde.”



Después de escribir eso, efectivamente, caí dormido (la última vez que dormiría hasta estar en el otro autobús de vuelta al día siguiente) pero no continué escribiendo más tarde.

Cuando desperté, nos pusieron la película de Oliver Twist de Roman Polanski, que estuvo muy bien. Aunque la parte del clímax no pudimos disfrutarla mucho: Mientras que en la pantalla el villano cogía a Oliver como rehén y lo paseaba de tejado en tejado huyendo de la turba que quería lincharle, en la vida real un deportivo rojo cuyo conductor parecía un “colega” del de nuestro autobús se puso a colársenos y a entrecruzarse con nosotros, como queriendo que le pasáramos por encima o que diéramos un volantazo mal afortunado.

Al fin todo acabó bien y me apeé en la Estación Central de Autobuses de Valencia. Saqué mi cuaderno y lo abrí por una de las páginas finales. Allí estaba el legendario mapa, con indicaciones escritas por el ilustre autor de Chocofrikis y transcritas al papel por un servidor.



El mapa no hacía mucho más que conducirme desde la salida de la Estación hasta la parada de metro más cercana en línea recta, pero siempre hace ilusión ir en busca de un tesoro.

Averigüé qué billete había que coger. Compré uno de ida y vuelta. (Poco sospechaba yo que la fracción correspondiente a la vuelta era dinero tirado, pero la otra opción que escogí en lugar de utilizar el billete ya comprado mereció la pena.)

Me apeé en L’eliana. Cada vez estaba más cerca de mi destino. No podía contener la emoción que me embargaba. Esta vez no tenía un mapa para llegar desde la estación de metro hasta el salón (sabe la suerte que me habría sido muy útil), pero afortunadamente no era el único friki que bajaba en mi parada y se dirigía al mismo lugar. Así que seguí mal disimuladamente a las pequeñas multitudes que estaban a punto de alcanzar la meta de su peregrinaje, y me conseguí plantar en las CROMEL.

Asomé la cabeza tímidamente por la entrada de esa especie de salón de actos y busqué con la mirada el STAND. No estaba en el mismo sitio que antes, pero no tardé en girarme hacia la izquierda y ver algunas caras conocidas.

Me parece que poca gente sabía que finalmente me iba a dejar caer por allí. Allí está otra vez mi falta de previsión a la hora de avisar de que iba o preparar el viaje. “No traigas maleta”, había dicho Defriki, para que cupiésemos todos nosotros y nuestros equipajes en casa de Sara esa noche; no iba a cundir el pánico, sólo me había traído la discreta bandolera que me llevo diariamente a la escuela y al trabajo.

Bueno, el caso es que ahí estaba todo el mundo, y aunque yo era el último –o prácticamente el último- en llegar al lugar, aún quedaban abrazos y besos por parte de todos, incluso de los que no conocía, como Rafagast o Padomón. Y saludé a Fadri, a Gordi, a April y Anamarek, al pequeño Toni, y a los groupies de WEE que conocimos en las CROMEL anteriores y que no habíamos vuelto a ver desde entonces: Eefrit Lombarda y, por supuesto, las hermanas gemelas Marta (Yerca) y Julia. (Mira tú por donde, yo no sabía, o no recordaba, que Yerca tenía una hermana gemela). Iván, Zelgadis, el erudito Wargo (sin mi villana favorita al lado, ¡porras!) Pedro Kat, Nacho (al que luego le hizo mucha ilusión ver el mapa), y Koopa.


Pronto algunos de nosotros nos teletransportamos a comer, ante la alternativa de devorar a nuestros compañeros de STAND a causa de la voraz hambre. Se decidió que almorzaríamos Kebab, y de camino al Turco conversábamos recodando tiempos pasados, presentes y futuros. Nos detuvimos ante una bocadillería, ya que algunos sibaritas como lo eran Fadri, Zel y Padomón no gustaban de comer carne turca. Eventualmente, alguien llegó con la información de que no había turco alguno, de que estaba cerrado y de que quien quisiera kebab tendría que filetearse y servirse a sí mismo los gatos que deambulaban por esas calles. Así que la breve parada en la bocadillería terminó siendo el prolongado alto que se hizo para comer. Algunos se fueron a almorzar al Eroski, no obstante.


Al volver al salón, le dije a un tipo Delirante que le dibujaría lo que me pidiera. El tipo se quedó con cara de póquer. ¿Qué podía pedirme que le dibujara? Pues una A asesina, me dijo. No, recapacitó, eso es demasiado sencillo; dibújame algo más… algo más… ¡Algo con muchas tetas! Algo… ¡Como una vaca!

Él se lo buscó. Consiguió llevarse a casa una vaca con tetas de mujer humana y cabeza de A invertida, empuñando un puñal con sus pezuñas. Espero por su bien que lo haya colgado en algún rincón de internet. Su reacción ante el dibujo fue algo así como “Gracias, era lo que necesitaba”, con la cara radiante de felicidad y un poco de baba descendiendo por su barbilla.

Durante esa tarde tan demente, me encontraba dibujando una escena que incluía el cásting casi completo de los personajes de mi cómic. Este dibujo estaba destinado a Rafanás, pero nunca llegó a él. Se me acercaron unos niños que debían de tener entre once y catorce años, y que no tenían ni idea de lo que eran los webcómics. Pero me vieron dibujar a mis queridos espermatozoides y les pareció muy, muy gracioso. Empezaron a darme sugerencias sobre cómo terminar el dibujo.

“¿Por qué no haces la polla en la que están metidos los espermatozoides?”

Al final acabé regalándoles el dibujo a ellos por alguna razón, aunque lo terminé a mi manera, un poquito más casta. Y con la dirección de la página web en el papel, por supuesto.

Luego también tuvo lugar la charla que dieron Zelgadis y Anamarek, que estuvo muy bien y de la que ahora no se me ocurre nada que comentar.


Llegó la noche. Recogimos el chiringuito, pedimos un taxi que no llegó, y acabamos metidos en el metro en dirección a Llíria. Los que estuvimos el año pasado (cuatro gatos en comparación con los que habíamos ido ese año) recordábamos cómo pasamos la noche la vez anterior. La verdad es que en el fondo fue una aventura echarse a dormir de cualquier manera en el suelo de un polideportivo. Defriki comentó que había oído que esta vez los cristales de las ventanas del polideportivo estaban rotas, y que el airecillo que debía de correr debía de ser divertido. Una vez más agradecimos a Sara su hospitalidad, aunque ella no estuviera allí en el momento de la conversación.

Una vez en Llíria sí que apareció un taxista y fuimos dirigiéndonos en pequeños grupos de tres y cuatro hasta la casa. Mientras esperábamos se comentaba cómo se parecía Meneillos a un hamster.



Por fin llegamos en el taxi Meneillos, Willy y yo, creo recordar, y a nuestra llegada los demás estaban en plena partida de WiiSports, alternando entre Wiibolos y WiiBaseball. Una gran oportunidad desperdiciada de explicar las diferencias etimológicas entre la Wii y el WEE. Eventualmente llegaron Defriki, Anamarek y Nacho con la cena del restaurante chino, cuya factura debió provocar un grito de terror del primero. Menú para 20. ¿Cuántos éramos? ¿Veintidós? Y aún sobró comida, aunque tengo un par de testigos que pueden afirmar que traté de impedirlo. Agradecidos estamos todos al insuperable Koopa, que se encargó de partir y repartir el alimento entre todos nosotros, enfundado en su delantal de combate, y luego además fregando y recogiendo el estropicio, y todo él solito, con la condición de que no tocáramos su cocina. (¡¡NO… PUEDES… PASAAAR!!)

La mayoría de la gente fue desertando y retirándose a sus camas, sacos de dormir o sofases, pero seis intrépidos aventureros nos quedamos resistiendo la horda zombi que amenazaba el tablero que había traído Defriki. Fue la primera vez que jugué a ese juego de mesa, ZOMBIS!!!, y me gustaría dejar constancia de que mola un huevo. El grupo inicial lo formamos Gordi, Fadri, Defriki, Yerca (o su hermana, ya no me acuerdo, XD), Meneillos y yo. La única chica del juego acabó abandonando de puro sueño (¿o porque se tenía que ir?) y le sustituyó Willy.

Este juego es curioso, porque cuando tu personaje es brutalmente devorado por los zombis y se muere, el jugador no deja el juego, sino que regresa a la casilla de salida, como haciendo un Reset. El primero en caer fue Defriki, que para eso escogió para sí al personaje negro. Después de la primera caída lo bautizó Samuel L. Jackson, a ver si así duraba un poco más. No dio resultado. Las rondas eran un poco lentas. Ya entrada la noche, a las cuatro de la mañana o algo así, Defriki se dejó caer en el sofá diciendo “Cuando vuelva a ser mi turno despertardmmmggzzzzzz…”. Antes de que volviera a llegar su turno, el personaje de Fadri se volvió a morir, y Fadri, que también debía estar un poco cansado, decidió que se había muerto en serio y que no volvería a resucitar. Pero no se fue y adoptó al personaje de Defriki, ya que nadie se atrevía a despertar a éste de su plácido letargo. También acabó muriéndose (otra vez) Samuel L. Jackson, y en serio, pero Fadri se quedó a presenciar el cercano final de la partida. Ganó Meneillos. Pero mi personaje, el Rojo, fue el único que no se murió jamás. (Hale, ya lo he dicho). Y eso que me cogieron manía después de que descubriera la genial carta “¡ESTAMOS JODIDOS!”. En definitiva, me resultó un juego muy entretenido.



Al apagar las luces, Defriki se despertó, y Meneillos, él y yo decidimos que para lo que quedaba de noche mejor quedarnos despiertos, leyendo un poquito o hablando de chorradas que no recuerdo. Dos horas después, tratamos de desencadenar el Despertar WEE. Willy se había echado como un trapo en medio del pasillo y la segunda vez que le vimos estaba apoyado contra la pared, con la cabeza a medio salir de su saco, la cara pálida y los ojos cerrados. Como un fantasma o una siniestra crisálida comenzando a abrirse paso hacia su vida adulta.

Sólo Fadri consiguió reunir las fuerzas para desperezarse y subirse en el taxi junto con los que no habíamos dormido, en dirección a L’eliana.

Fue curioso acceder a las instalaciones de las CROMEL una hora antes de su apertura. Al parecer, había problemas con la luz, y estábamos completamente a oscuras en el recinto del salón, preparando nuestro STAND.

Por cierto, ¿he dicho ya que estoy acabando de leerme THE STAND de Stephen King, aunque no venga a cuento? Vale.

Y se reabrió el salón, y llegó la gente, y la mayoría de los dormidos se despertaron, y hubo gran regocijo mientras volvían a intercambiarse firmas, dibujos, fanzines, besos, abrazos y cariño.

Defriki tenía que dar una charla. Bueno, técnicamente lo que tenía que hacer era dibujar una tira en directo (Hum… todavía no he visto el resultado de eso…). Y todos los encargados del stand querían ir a verle. Y yo también, pero asimismo me apetecía quedarme en el stand dibujando cosas, viendo pasar a la gente y tratando de practicar mis (pésimos) atributos de vendedor. Me acompañaron Pícara (huy, no he mencionado a Pícara ni a Elfangor en todo este tochazo hasta ahora, ¡perdón!) y el resalao tipo que, recordaréis, me pidió la vaca mutante el día anterior. Aquel Delirante. ¿O era Demente?

Todo el mérito por el fanzine y la chapa vendidos en ese rato en que los demás estuvieron en la charla de Defriki se lo debemos a Pícara, sin lugar a dudas. Ella sí tiene dotes de vendedora. También atrajimos hacia nosotros a algunos potenciales conversos –el más notable, un tipo disfrazado de clérigo en pleno peregrinaje-, que aunque no lo compraron se quedaron un rato embobados ante del contenido del Weezine, con la tranquilidad de saber que nuestro STAND SÍ que era una biblioteca y se podía leer a gusto. Se llevaron la dirección de WEE en folios repletos de dibujos míos, a falta de un artista mejor presente en aquellos difíciles momentos (aunque nadie me va a quitar de la cabeza que estoy mejorando).

Ese día también hubo que ir a comer (el acto de comer es una de las cosas que te impide morir, y además para algunas personas es un acto placentero), y el grupo con el que almorcé se fue a otro sitio distinto al de la bocadillería del día anterior, más decente. Las Yerca sisters, Padomón, y otro friki cuyo… nombre… no… recuerdo, ¡argh! Disculpas al anónimo acompañante si llega a leer esto. (Lo fastidioso es que su cara la tengo muy clara en mi mente). Decía que nosotros estábamos sentados aparte y nos pasamos la comida hablando de Dexter, Lost, Saw, y esas cosicas que nos gustaban a casi todos. Arroyo, desde la otra punta, tuvo la ocasión de comprobar si yo era de los que se enfrentaba a los problemas o de los que los esquivaba. (El resultado fue que los golpeaba y se los enviaba sin querer a Padomón, ignorante de las consecuencias).

En lugar de regresar al salón, algunos nos fuimos a tumbar en la hierba y hablar de Leie Cómics, los orígenes de WEE, World of Warcraft y otras cosas relacionadas.

El regreso al salón fue el auténtico síndrome de las despedidas. Ahora se van unos… luego los otros… Y te despides de todos ellos pensando en que tú también te tendrás que ir en un rato. Paradójico fue el momento en el que me despedí de Draug, aquel que era capaz de permanecer cinco minutos seguidos sin hacer el método Dio Brando, por algo que sucedió más tarde.

Incluso el propio Salón se estaba despidiendo de la gente, llevando a cabo el último acto de las jornadas, la entrega de premios. Subió al escenario el tipo que había ganado el concurso de Kame-hame-has, jaleado por todos los de Studio Kat. “¡¡Que lo repita, que lo repita, que lo repita!!” “¡¡Sin camiseta, sin camiseta, sin camiseta…!!” “¡¡Con pantalones, con pantalones, con pantalones…!!” “¡¡Sega, sega, sega, sega…!!”

A todo esto, no he comentado que él único dibujo que me llevé esta vez fue el que me hizo el Bartu:




Finalmente llegó Yerca y me dijo solemnemente: “Es la hora”.

Y despidiéndome de los que quedaban subí en el coche con Anamarek y las hermanas.

Estaba muy feliz en el vehículo, aún estaba compartiendo espacio con el WEE. Quería que ese viaje se alargara, que durase para siempre. Pero al fin llegamos al cruce frente a la Estación de Autobuses y hubo que dar el adiós final. Y el coche se alejó dejándome solo…

Aún quedaba un rato para que llegara mi autobús. Entré en una cafetería que había cerca de mi dársena y tomé algo para merendar, melancólico. Después paseé un rato por los alrededores. Ya debería ser oficial el hecho de que esperar es aburrido. Eventualmente llegué a una sala de espera con una fila de sillas… al final de la cual estaba Draug encorvado sobre un libro. Resultó que iba a volverse a Madrid en el mismo autobús que yo.

Es definitivo. Si alguna vez has sentido algo por WEE, el WEE te seguirá a donde quiera que vayas y estará contigo siempre. Estas cosas pensaba más tarde en el asiento que tenía asignado en mi billete, mirando en la televisión una película en la que salía Samuel L. Jackson. Y en la que todo iba volviéndose negro…

Las imágenes se fundieron con mis sueños mientras la noche anterior en vela me empezaba a pasar factura.

lunes, 26 de enero de 2009

ALIEN fanfiction

Durante un breve tiempo muerto he escrito este relato corto. A partir de una frase de la película Saw, he descrito las sensaciones de un personaje que bien podía ser parte del universo de Alien, ese Alien que en España fue conocido como el Octavo Pasajero. No le he puesto título.

Es una enfermedad que me corroe por dentro. Me corroe con una suerte de ácido sulfúrico de recién nacido. Aunque, si queremos ser más exactos, estamos hablando de un nonato, no de un recién nacido. El prototipo de ácido sulfúrico de un nonato, no lo bastante corrosivo como para que mi cintura y mis piernas se conviertan en una sopa primitiva de carne y hueso, pero sí lo bastante como para producirme los ardores de un tónico fuerte. Qué absurdo es esto de ser un hombre, quiero decir de género masculino, vaya, y estar embarazado. Embarazoso, sería la descripción. Y además con la seguridad de no poder sobrevivir al parto.

Sólo hace unas horas que me quitaron el facehugger de la cara.
Y ahí están, esos científicos, dominados por la soberbia, ahí, al otro lado del cristal, desde donde pueden verme, y desde donde puedo verlos yo a ellos tomar notas en sus pequeños cuadernillos de anillas. Me están observando. Tal vez yo les sirva para que averigüen cómo crear una cura. O para avegriguar la forma más fácil de extirpar el bicho sin matar al huésped. Pero eso no quita que yo sea una cobaya. Podrían tratar de abrirme en canal, quitarme el maldito demonio, y tratar de volverme a cerrar -en canal-; así tendría alguna posibilidad -lo remota de ella sería irrelevante- de ver de nuevo a mi esposa e hijos.

Pero no, ahí se quedarán, observándome, tomando notas con la que con toda probabilidad será una letra pésima. No harán nada cuando vean que llegan mis primeras arcadas y... oh, sí, aquí llegan. Noto cómo la bilis pugna por huír de mi estómago, huír de su horrendo y xenomorfo acompañante. El líquido amarillo que salpica el suelo desde mi boca no tiene ojos con los que ver atrocidades, pero seguro que se siente mucho mejor al estar más lejos del bicho con el que compartía habitación. Pienso que soy afortunado, pues conozco mi sino. Muchos no sabían lo que significa esta sensación, y su horror era total cuando podían ver una cabecita saliendo de su perforado tórax. Pero yo soy afortunado, he dicho, pues para mí no será una sorpresa, sé perfectamente lo que va a pasar.

Me pregunto... Curioso, no me lo había preguntado hasta ahora, ¿cómo narices atraviesa esta criatura la caja torácica de un ser humano? Al fin y al cabo es un monstruo pequeñito. Un monstruo, sí, pero un monstruo pequeñito e indefenso, al menos de momento, al menos en estas etapas de su vida; aún no tiene ni para darle media bofetada. El truco es fácil de descubrir. Ahora que lo pienso, estaba meditando sobre ello antes. Los polluelos rompen la cáscara del huevo cuando su pico está lo bastante desarrollado; las crías de extraterrestre feo se abren paso a través de las costillas cuando su sangre es lo suficientemente corrosiva. Y vaya si lo es, manda huevos, los gritos que prolifero deben estar oyéndose hasta en mi planeta natal.

Me obligo a destensar mi cuerpo y bajar la cabeza; no puedo irme sin haber echado un vistazo al hijo de puta que me ha matado. Mi hijo. Tu quoque, fili mi? Qué pena, le pasa lo mismo que a mi bilis, no tiene ojos. Me gustaría poder decirle lo bonitos que habrían sido sus ojos de bebé si los hubiera tenido, pero no consigo que nada salga de mi garganta (salvo más bilis). Deseo que mi hijito se haga mayor, que vaya a la prestigiosa universidad de matar gente, mude su piel pasando así a la madurez, y presente sus respetos a los cabrones enfundados en sus batas blancas a los que ahora estoy dedicando mi última mirada asesina. Deseo con todas mis fuerzas que sea mentira lo de que lo tienen todo controlado. ¿Quién sabe? Los accidentes ocurren, hasta en las circunstancias más insospechadas.
Adelante, fili mi.

FJ García, 2009

miércoles, 7 de enero de 2009

Relato encadenado MFS: Segunda parte.

Esta es la segunda parte del relato encadenado que ha organizado Marmotfish Studio.

La primera parte, con los siete primeros fragmentos de la historia, podéis encontrarla aquí.

Esta segunda parte incluye los fragmentos del octavo al décimo. Yo soy el autor del décimo :), el que viene después de los tres asteriscos. Los autores de los fragmentos ocho y
nueve son Salvador de la Puente y León Pérez respectivamente.

Me gustaría hacer hincapié en que cualquier persona puede participar en la continuación de este relato. Incluído tú. Sí, tú, el que estás leyendo ahora esto. Sal de las sombras, date a conocer. O participa de forma anónima, da lo mismo. Sólamente tienes que enviar un e-mail a la dirección que aparece al final de este otro artículo para pedir la vez.

Más información sobre esta constructiva, interesante y lúdica actividad.

Y aquí está por fin la continuación de la historia:


Caí sobre el inspector lo que al menos hizo que dejara de disparar sin ton ni son. Mis 85kg de peso lo dejaron inconsciente. Le arrebaté su arma y robé sus cartuchos. Luego miré a mi alrededor: la criatura había consumido la forma del hotel en una orgía espasmódica de convulsiones gástricas. Cada ladrillo, cada rastro de cemento había sido reemplazado por la carne del monstruo lo que me llevó a pensar, por un momento, en la vida de los infelices que se habrían visto atrapados en aquel horror.

Suficiente. La misión Orquídea no se nos había ido de las manos: se había ido literalmente al diablo y, por alguna razón que no logro comprender, se lo había traído de vuelta.

Sin tiempo que perder, me puse en cuclillas y saqué una tiza del bolsillo. Dibujé un círculo en el suelo y en su interior tracé cada símbolo e ideograma, en el sentido y el orden que se me había enseñado. Luego utilicé mi pluma para realizar una pequeña incisión en mi dedo índice y derramar algunas gotas de sangre sobre el asfalto.

Me situé dentro y murmuré palabras viejas y olvidadas que no tendría sentido transcribir aquí. Obtuve una respuesta inesperada. Un grave bramido retumbó bajo el asfalto, sin duda la criatura había advertido mi conjuro.

-- ¡Álzate Mor'tsu, pelea a mi lado!

Mor'tsu es una criatura peculiar, os la presentaré dentro de un par de líneas. Baste decir que es bastante exigente con los rituales.

-- ¡Vamos cabronazo, despierta!

……………………………………………………………………

Mor'tsu, con la confianza que da el haber luchado a mi lado en más de una ocasión, realizó su trabajo (destrozar el asfalto, lanzarse a por la cosa y desmembrarla con la mayor celeridad posible) de la manera más efectiva y directa. El molesto pitido dentro de mi cabeza me recordaba que tenía otras cosas más importantes de las que preocuparme.

- ¡Agente Bermejo, responda!

El jefe en persona removía en esos instantes el interior de mi cráneo con el molesto Intercomunicador Craneal Patentado de la Agencia. Les había dicho mil veces que no lo usaran, que prefería el contacto humano, pero después de lo que le había pasado a mi último contacto humano...

- Bermejo al habla.

- El caso Orquidea no puede detenerse por los caprichos de otro molesto primigenio. Es hora de actuar. Dado que darle la información en persona resulta mortal, usted deberá de ir a por la información al núcleo del problema.

-¿Otro exótico viaje con bellas mujeres y villanos de opereta donde demostrar mis dotes de elegancia y seducción acompañado de un Martini, volcado, no removido?

- No, Bermejo, algo más... especial.

El sonido de vísceras proyectadas por toda la calle juntos con los alaridos de felicidad de Mor’tsu daban por finalizada la batalla y por comenzada mi verdadera misión.

……………………………………………………………………

* * *

Escarbaba. La arenilla se escurría a través de los dedos de mis guantes. Era tedioso. Tedioso como un encuentro con el inspector Mostacho. Ojalá me hubieran permitido traerme una máquina, un taladro de mano o algo así en vez de forzarme a usar las manos. En un lugar como ese ni siquiera podía invocar a uno de mis adorables amiguitos para que me ayudara en mi cometido.

Al fin noté a través de los guantes algo que no era tierra. Las minuciosas coordinadas que me había facilitado la Agencia eran correctas. Ahondé un poco más entre sus bordes y por fin pude sacar de ahí el pequeño objeto. A quién se le habría ocurrido esconderla en aquél inhóspito lugar. Observé la plateada llave a través del cristal de mi casco mientras la sostenía en alto.

Regresé a la nave y avisé a mis improvisados colaboradores de que había encontrado lo que buscaba. Me quité el molesto traje protector y me puse el esmoquin. Me despedí de esta gente, advirtiéndoles que guardaran discreción sobre este asunto y deseándoles lo mejor para su misión con la N.A.S.A., subí a mi pequeña cápsula y procedí hacia el Vaticano, mi siguiente destino, mientras echaba un último vistazo a la cara oculta.


Continuará...

lunes, 15 de diciembre de 2008

Soñar despierto

El otro día me sucedió algo curioso en clase de Anatomía. No había dormido nada la noche anterior, y estaba un poco atontado. Tocaba clase con modelo. Modelo masculino (lástima, porque sino se me habría pasado el sueño rápidamente). Fue el tipo, se despelotó, y todos a su alrededor nos pusimos con nuestro papel y lápiz a hacerle dibujitos.

El caso es que estaba adormilado. Tenía frío y me puse el abrigo. Pero el gustoso calorcillo dentro del abrigo me dio mas sopor todavía, sin que casi me diese cuenta. El hombre se tumbó, y a la señal del profesor, comenzamos a hacer el dibujo de su tercera pose. Parece ser que teníamos quince minutos para eso. Deberíamos empezar haciendo el embloque, el exoesqueleto de ese hombre, y construir el dibujo definitivo a partir de él. Pero mis sentidos se embotaban, no podía pensar demasiado en eso, y solamente esbocé el embloque, empezando a dibujarle tan abocetado como los dibujos que hago en el metro, y después añadiendo detalles casi sin pensar, o más bien pensando cosas extrañas, montándome mis propias películas mientras trataba de no cerrar los ojos.

Esa mano, me ha salido torcida… No debería estar tapando la rodilla. Algún ente diabólico debe haberme hecho esa faena, debe de haberla puesto mal, sólo por boicotearme. Pero yo seré más listo que él, por eso colocaré la mano donde debe estar, donde la tiene puesta el modelo frente a mí… que, por cierto, no tiene la pierna tan larga como en mi dibujo. Mierda, lo han vuelto a hacer. Malditos comunistas. El gobierno debe hacerse cargo de eso. ¡Reduzcan la pierna.! No debo permitir… Es curiosa la máscara que lleva este hombre. Me pregunto qué tendrá debajo, frente al pelo, lo único real que de él se ve. ¿Será el hombre de mi dibujo el mismo que tengo delante? No, claramente tiene una fisionomía diferente, y probablemente también tenga un modo de pensar distinto, una vida social distinta. Puede que ni siquiera se lleven bien si los ponemos en la misma habitación, aunque ni siquiera sé si le gustará que lo saque del papel…

-¿Eh? Fernando, ¿qué pone ahí?

Era el profesor, que estaba echando un vistazo a mi dibujo por encima de mi hombro. Doy un involuntario respingo, esperando que no se me hubiera notado el cansancio (que se me había quitado de golpe), que no hubiera cabeceado en exceso.

-¿Qué? ¿El qué? ¿Qué pone dónde?

Miro mi dibujo. Había escrito tres palabras al lado de la cabeza del modelo y ni siquiera me había dado cuenta.

-¡Ostras! No es nada…

Las taché antes de que se parase a leerlas.

-Perdona, profe, es que se me va la pinza…

Pero ya no me estaba prestando atención, estaba corrigiendo el ejercicio a un compañero.

¿Cómo pude escribir tres palabras (en realidad dos palabras y media) sin ni siquiera darme cuenta? Haciendo memoria, me suena que alguien me ha comentado alguna vez que un grupo de escritores se dedicaba a juntarse, a beber como cosacos, y a escribir cosas en estado de embriaguez; y al día siguiente leían sus obras, de las que ni siquiera se acordaban, y de las que parece que salían cosas curiosas. A ver si es verdad lo que dice mi amigo Katakraos, que me emborracho por osmosis.

Las dos palabras y media eran:
Relato
BOLIVIA
ivo

jueves, 4 de diciembre de 2008

Relato encadenado MFS

Marmotfish Studio ha organizado la creación de un relato encadenado, es decir, cada participante continúa la historia donde la dejó el autor anterior. Se pueden mirar las bases y apuntarse aquí.

A continuación está todo lo que hay del relato hasta ahora, para que lo podáis leer de forma seguida.

Los autores de los siguientes fragmentos han sido Salva, León Pérez, Chang, Charlie R Vesco, Transon, Gilen y yo mismo.


“Nos sentamos en el restaurante, yo pedí vino, ella martini.”

– Y, dígame ¿cuál es su nombre? – Dijo, con el particular tono de quien es del sur, de Granada o Sevilla.

– José García Castellón

– Mentí, mi nombre es Ezequiel González Bermejo, nacido en León en 1979 y fallecido en Valencia en 1999 según el registro civil.

– ¿Y a qué se dedica señor García? – Continuó con su interrogatorio, mirando por encima de la carta con sus ojos negros detrás de la estrecha montura roja de sus gafas.

– Practico abogacía – Volví a mentir. A los diez años ni siquiera sabía leer o escribir. Prácticamente le debo toda mi educación a la Agencia, mi educación y mi lealtad.

– ¿Disfruta de su trabajo? – Inquirió mientras tomaba un corto sorbo de su copa.

– Siempre – ¿Saben? Es un alivio responder con franqueza de vez en cuando.

“El camarero vino a tomar nota, interrumpiendo nuestra animada conversación”.

……………………………………………………………………

– ¿Qué desean los señores?

Mientras ella pedía su comida, algún plato tan caro como escaso, no podía dejar de observar al camarero. No sería de…

– ¿Y usted, caballero? – No me dejó ni abrir la boca cuando empezó con su monologo con ese horrible acento francés.– Si no es indiscreción, debería probar el plato especial de la casa.

No tuve oportunidad ni de preguntar sobre su “recomendación”, pero me esperaba lo peor.

– Gésiers de C.E.R.D.O. à la mission urgente –

– Lo cierto es que no me apetece mucho C.E.R.D.O. esta noche. – Me gustaba mi trabajo, pero era mi noche libre, aunque, cuando trabajas para la Agencia, lo primero es lo primero.

– Pues es una lástima, porque ya está todo preparado para el señor. –

La cena estaba servida. Mollejas de C.E.R.D.O. (Comisión Especial Radical de Delitos Organizados) a la misión urgente. Sólo me quedaba una opción.

……………………………………………………………………

-Bueno, en ese caso aceptaré la recomendación, sería faltar el respeto al chef...¿Qué nos recomienda para beber?

-Tenemos una deliciosa Piña Sedada para acompañar el plato de la dama y para usted le recomiendo un champagne à la matine dernière.

Así despacharían a la chica y me mandarían a otro infierno al día siguiente. Esperaba que esta fuera más entretenida que aquella en la que apenas salí con vida gracias a mi PLUMA (Proyectil Luminoso Unidireccional Montado en el Arma, una bengala) y a mis conocimientos de escalada.

Tras la cena procedí a acompañarla a su habitación, ya que la bebida había hecho efecto en ambos y debía darme prisa.

Tanta que se durmió antes de que pudiese preguntarle su nombre.

Y así me vi, con la ropa en la mano y el frío subiéndome por la piernas en medio del pasillo mientras se acercaba mi Contacto con una media sonrisa y un traje de seda roja que no dejaba dudas sobre sus intenciones.

-Esta vez os habéis pasado... Podíais haber esperado a la mañana para llamarme...

……………………………………………………………………

Sin respuesta. Solo me tendía la mano con intención de saludarme. Yo reaccioné estrechando su mano, al tiempo que penaba que cualquier mujer que hiciera este gesto de forma habitual solo podía ser lesbiana, lo que estropeaba cualquier intento por mi parte para SEDUCIRLA (Sedarla Estando Desnudos, Untarle Caramelo, Inclinarla y… el resto es apto para menores)

-Agente, ¿qué es lo que piensa? Está sonriendo tontamente.

La mujer me sacó de mi mundo. Parecía dispuesta a no permitirme ni una. Pero ya me daba igual, era la tónica habitual. Casi se podría decir que era mi Nordic Myst de siempre, pero con menos burbujas y más amarga. Una decepción, por supuesto.

Caminé tras esta insinuante, pero inmune a mi seducción, fémina por un largo pasillo de moqueta roja hasta que algo llamó mi atención. Era como si ya hubiéramos estado antes ahí, pero no sabría decir exactamente el porqué.

……………………………………………………………………

Me daba igual. Me limité a seguir sus pasos, atravesando aquel delirante hotel decorado al estilo imperio. Los candelabros, enfermízamente sobrecargados, parecían presagios de una caída inminente.

¡DING!

Las puertas del ascensor se abrieron ante mí. Ella entró primero y yo la seguí. Aquella abigarrada máquina de cuerdas y poleas descendía

-El caso Orquídea se nos ha ido de las manos –dijo, finalmente, cuando llegamos al hall de aquel extraño hotel– La conexión que esperábamos encontrar ha resultado ser letal. Es muy probable que...

Apenas noté el primer impacto. Durante un instante, se hizo el silencio. Recuerdo que me vino a la cabeza, no sé por qué, la imagen de una gigantesca catedral en medio de un lago. Después volví a ser golpeado, creo que fue una silla, y caí al suelo.

ZUM-ZUM! ZUM-ZUM! ZUM-ZUM!

Todo se agitaba violentamente a mi alrededor. Las tablas que cubrían las paredes comenzaron a resquebrajarse, empujadas por un golpeteo rítmico, como si el propio hotel quisiera deshacerse de una piel ajada y marchita. El papel pintado se deshacía, mostrando alguna clase de viscosidad orgánica en lo que hasta hace un instante parecía un simple pasillo. Algo mucilaginoso y pálido emergió de aquella informidad y aferró a mi Contacto, arrastrándola hacia sus chapoteantes entrañas. Porque aquella cosa tenía entrañas, y súbitamente tomé consciencia, con horror, de que estábamos en ellas.

-Qué mal me sienta la bebida... -murmuré, y eché mano a mi Colt.

……………………………………………………………………

BANG!

El disparo retumbó de forma extraña, y un olor como a calamar tostado salía del humeante agujero resultante.

Cargando con el hombro, crucé aquella masa, llenándome de porquería en el camino...

Corría por los pasillos con un chapoteante sonido mientras todo lo que veía se transformaba en aquella cosa. Entonces sentí como el hotel viviente comenzó a bambolearse. Podía escuchar los ecos apagados de sonidos del exterior, hasta que una bocina se acercó tanto que apenas tuve tiempo de esquivar el autobús que atravesó las viscerosas paredes. Me acerqué cruzando varios niveles de viscosidad. Había un par de abuelos, una chica vestida de animadora, una señora con la compra... todos ellos inconscientes o muertos. Alguien tenía que parar esto.

Intuí que lo mejor sería moverse hacia arriba, desde donde podría encontrar al responsable de todo aquello, o al menos tener las mejores vistas en movimiento de la ciudad. Comencé a subir por unas escaleras cuya madera parecía adherirse a mis zapatos italianos (otros para tirar a la basura), pero al llegar al tercer piso, el camino se cortaba en un chorreante precipicio.

Me di la vuelta y disparé. Mis cálculos fueron correctos y donde debía estar la pared al exterior se abrió otro apestoso agujero. Me asomé y miré hacia arriba. Podía ver cómo nos desplazábamos por la ciudad, y por encima, la silueta del hotel cambiaba. Me aferré a un cable que ondulaba en el exterior, agrandé el agujero y comencé a trepar por el lateral del edificio.

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El torpe movimiento de la cosa hacía balancear el cable a un lado y a otro, y pintura seca, ladrillos y balcones enteros me caían encima. Tras unos metros recorridos, pude apreciar una silueta humana esperándome en la azotea, demasiado lejos para que pudiera reconocerla.

De pronto, unos proyectiles empezaron a pasar silbando junto a mi cabeza e hicieron agujeros en la pared. Alguien me estaba disparando. Desde abajo. Miré por el rabillo del ojo y me invadió una profunda sensación de tedio. A pesar de estar tan abajo, el inspector Mostacho era inconfundible. Me habría visto a través de unos prismáticos, y probablemente se creería que era yo el responsable de todo este jaleo. Pensando en cómo protegerme de esa amenaza, pequeña pero real, aprecié una falta de tensión en el cable que me sostenía. Parece ser que se había soltado de donde estuviese agarrado, o bien la simpática figura de lo alto lo había cortado.

Caía. Intenté agarrarme a cosas sólidas o pisar algo para tratar de disminuir la velocidad. Salté de una plataforma a otra como Super Mario, pero todo a mi alrededor se resquebrajaba casi al instante, y caía, me encontraba en caída libre. Y a todo esto, Mostacho no dejaba de dispararme. No quería correr el riesgo de que yo consiguiese evitar la caída, o que incluso sobreviviera a ella; quería acabar conmigo de una vez por todas. Pero no tendría esa suerte.

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