miércoles, 10 de noviembre de 2010

Agnosia (2010)

¡Ey! El otro día fui al cine a ver Agnosia. Y creo que hubiera preferido irme a ver otra...

La película no empieza mal. Especialmente porque al principio aún no sabes para dónde va a tirar la historia.

Están probando una nueva lente que sirve para mejorar un rifle. Y el inventor de aquél trozo de cristal descubre con pesar que la gente puede utilizarla con fines malvados… Ah, y la hija del dueño del invento parece tener problemas con la percepción del mundo que le rodea.

Y aparece el título: AGNOSIA.

Pasan los años, la niña ha crecido y le diagnostican la enfermedad del título. La parte en la que el doctor explica en qué consiste la Agnosia está bastante bien, la metáfora no es mala y la escena no está mal llevada.

Además la fotografía del filme está muy bien, así que llegados a este punto no tengo razones para pensar que no vaya a ser entretenida. Pero cuando toca conocer a la protagonista... El caso es que no vemos muchas cosas que nos inviten a simpatizar con ella, o a preocuparnos por su personaje. Bueno, está la parte en la que mira al cielo y dice que las estrellas son lo único que puede ver como todo el mundo, que es una escena bonita, si bien algo tipiquilla, pero aparte de eso no veo que la desarrollen bien. De hecho, ni siquiera la vemos muy a menudo, porque la película parece interesarse más por los personajes secundarios.

Hay un hombre que se llama Carglass o algo así, interpretado por Eduardo Noriega, que es el prometido de la chica con Agnosia. Y también hay un criado que es se parece muchísimo al tal Carglass físicamente, hasta tal punto que la primera media hora fue bastante confusa para mí, porque casi no lograba distinguir los dos personajes. A lo mejor soy el único al que le pasaba eso, a lo mejor es que tengo un pelín de Agnosia.

La película no es especialmente larga (tiene una duración estándar, una hora y cuarenta minutos), pero se hace pesada y aburrida, no sé muy bien por qué. Puede ser porque los personajes son unidimensionales y aburridos, o porque el ritmo de las secuencias es lento en sí, o porque el meollo del asunto tarda mucho, mucho en llegar.

Ese meollo del asunto resulta ser que la chica con Agnosia es la única que conoce la fórmula para crear la lente secreta del principio, y el doctor, que trabaja para los malos, idea un plan para hacérselo confesar. La encierra en una habitación insonorizada durante tres días con la excusa de que la está haciendo pasar por un tratamiento para que se cure, la rapta mientras todo el mundo piensa que sigue encerrada, y convence al criado que se parece tanto a Carglass (el prometido) para que se haga pasar por él y la haga confesar, mediante el romanticismo.

Este argumento de película de suspense, interesante a priori pero por alguna razón aburrida llevada a la pantalla, degenera en una historia ¿romántica? y a ratos incoherentemente erótica (¿El tío decide acostarse con ella de pronto mientras el doctor y todos los conspiradores están mirando? ¿En serio?) que podría haberme gustado más de haber conocido un poco más a los personajes de antes. Y mira que tardamos bastante en llegar a esta sección romántica, pero no sé en qué han perdido el tiempo hasta entonces, que se les ha olvidado ir desarrollando a los personajes para que nos causen empatía.

La escena final tiene lugar en unas escaleras que me recuerdan que en lugar de esto debería estarme viendo El Acorazado Potemkin, un filme muchísimo más ágil y dinámico. El caso es que de pronto hay un asesino a sueldo que está ocupándose de acabar con todos los que estuvieron implicados en la operación, empezando por el doctor y acabando con el criado. Y el asesino es tan, tan inteligente que se le ocurre que el mejor sitio para acabar con este último es a la salida de una iglesia, a la vista de toda la multitud y de los policías, justo cuando el también inteligente criado estaba tratando de robar un beso de la chica con agnosia, delante mismo de su prometido. Y al asesino le pillan, ¡oh sorpresa!, pero no sin antes matar sin querer a la que sería la protagonista y cuyo personaje nos habría importado, de haber estado más tiempo en pantalla.

En definitiva, no es la peor película que he visto, pero es bastante mediocre.

Voy a acabar preguntándome una cosilla sobre la motivación de los villanos de la película. En serio, ¿por qué? ¿por qué se complican tanto para conseguir un estúpido trozo de cristal? Lo entendería si su motivo para llevar a cabo un plan tan enrevesado fuera algo más importante como, no sé, una bomba con la que ganar la guerra que hubiera en ese momento, o un secreto de estado que de hacerse público causara una revolución, ¿pero un trozo de cristal? Venga, hombre.

Agnosia, un filme que desearías que te produjera amnesia. (Ufff, perdón por eso último, en serio)

Mi puntación: 4/10