miércoles, 11 de febrero de 2026

Time machine #24: World War I Flying ace (1988)

 (a.k.a. La máquina del tiempo #23: El barón rojo)


La misión esta vez es averiguar quién derribó finalmente a este famoso piloto alemán en 1918, cerca del final de la primera guerra mundial, y para demostrar que has tenido éxito tienes que hacer una foto de ese día.

El tono y ritmo de la aventura están genial, me han recordado a las de Tintín, máxime cuando no vas a la misión con una cámara y para hacerte con una tienes que conseguir un trabajo de reportero, lo cual a su vez te sirve de excusa para meterte hasta el fondo de todos los fregados.

Antes de empezar te dan a elegir entre dos objetos; yo elegí el bueno pero luego repasando el libro he comprobado que si escoges el malo tienes una manera de conseguirlo durante la propia aventura tomando las decisiones adecuadas. En general te premian por tu sentido común y por prestar atención a la base de datos.

El autor desea que te vayas con alguna pincelada sobre la infancia del barón y sobre la construcción de aviones a pesar de que teóricamente eso no es parte directa de la misión, y la forma de invitarte a esos segmentos específicos no es muy orgánica, pero una vez estás metido en ellos son tan interesantes que no te importa.
Un momento divertido es cuando te invitan a viajar a Rusia con Lenin si lo deseas, advirtiéndote de que si lo haces de poco te va a servir en tu presente investigación. Efectivamente si lo haces es como si de pronto hubieras viajado a otro libro hipotético de la colección llamado La revolución rusa, desembocando naturalmente en una penalización que te manda muy para atrás por tonto.

Hay personajes secundarios ficticios pintorescos que te vas reencontrando en distintos momentos de la Historia al estilo de El secreto de los caballeros.

Para compararlo con The last of the dinosaurs (ver mi reseña anterior), tras terminarlo he pasado por todo el libro para contar cuántas intersecciones son verdaderas y cuántas son simples saltos de página, y me ha sorprendido ver que hay 15 páginas posibles donde puedes tomar una decisión frente a 22 que son solo saltos de página. La diferencia es que la mayoría de los saltos de página en El barón rojo son callejones sin salida, y esto es bueno porque están en momentos en los que te penalizan por haber escogido una mala opción y te llevan atrás en la narrativa (por ejemplo, varias de éstas te llevan a una misma página que sirve como una especie de punto de guardado), mientras que los de The last of the dinosaurs son obligatorios y te condenan a una narrativa lineal en la que tienes poca agencia.

En definitiva, es una entrega muy digna de esta colección.

De momento, este es mi ranking de las seis máquinas del tiempo que me he leído de esta colección:

1. Al encuentro de los dinosaurios: El estándar dorado. Instructivo, emocionante y con la suficiente dificultad como para que te sientas realizado y recompensado al pasártelo.
2. El secreto de los caballeros: El mejor inicio para la colección. Más fácil que el de los dinosaurios pero respetando tu inteligencia, y con un buen tratamiento de personajes.
3. World War I Flying Ace (El barón rojo): Aventuras pulp donde te pones en la piel de un reportero a lo Tintín.
4. Blade of the Guillotine: Entretenido sin más, pero se pasa de fácil.
5. Flame of the Inquisition: Muy buena prosa, pero como juego está roto, es difícil y frustrante.
6. The last of the dinosaurs: Pasillo de sopor.

A ver qué tal World War II Flying Ace, que en España se llama El barón rojo.

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